Meta reserva energía solar nocturna desde satélites: qué significa para los centros de datos
Meta firmó un acuerdo con Overview Energy para recibir hasta 1 GW de potencia transmitida desde el espacio a plantas solares terrestres en la noche. La tecnología busca complementar la generación solar sin depender de baterías o combustibles fósiles, aunque su despliegue a gran escala aún enfrenta retos técnicos y regulatorios.
Un acuerdo que busca alimentar la ola de IA
Meta anunció un acuerdo con la startup Overview Energy para reservar capacidad de energía que sería generada por satélites y dirigida a plantas solares en tierra durante la noche. La compañía de redes sociales y servicios digitales, cuya demanda eléctrica crece con el uso intensivo de modelos de inteligencia artificial, busca alternativas para asegurar suministro continuo a sus centros de datos.
En 2024, los centros de datos de Meta consumieron más de 18,000 gigavatios-hora (GWh) de electricidad — una magnitud comparable a la demanda anual de más de 1.7 millones de hogares estadounidenses — y la compañía está comprometida con la construcción de 30 gigavatios de capacidad renovable, con énfasis en grandes plantas solares industriales.
¿Cómo funciona la propuesta de Overview Energy?
Overview Energy, una empresa con sede en Ashburn, Virginia y que salió del sigilo recientemente, propone una aproximación distinta a la generación solar nocturna. En lugar de depender exclusivamente de baterías o de fuentes de respaldo basadas en combustibles fósiles, Overview desarrolla naves espaciales que capturan energía solar directamente en el espacio.
Esa energía se convertiría a luz en el rango del infrarrojo cercano y se transmitiría como un haz ancho hacia grandes campos solares en tierra —del orden de cientos de megavatios— que a su vez transformarían esa luz en electricidad. La compañía ha acuñado una nueva unidad para el contrato con Meta, llamada “megawatt photons”, que equivale a la cantidad de luz necesaria para generar un megavatio de electricidad.
Según Overview, esta aproximación evita varios de los problemas técnicos, de seguridad y regulatorios asociados con propuestas que usan láseres de alta potencia o haces de microondas para transmitir energía desde el espacio. Su CEO, Marc Berte, afirma que el haz infrarrojo sería lo suficientemente amplio y de baja intensidad por unidad de área como para no causar daño por exposición directa.
Estado de la tecnología y cronograma declarado
Overview ya demostró transmisión de potencia hacia tierra desde una plataforma aérea, y planifica lanzar un satélite a la órbita baja terrestre en enero de 2028 para realizar la primera transmisión desde el espacio. Para cumplir el compromiso con Meta, la compañía espera comenzar a lanzar las naves que entregarán la capacidad contratada en 2030, con una ambiciosa meta de desplegar 1,000 satélites en órbita geoestacionaria —una órbita alta en la que cada satélite se mantiene fijo sobre un punto de la superficie terrestre— y con una vida útil prevista de más de 10 años por unidad.
En el anuncio público, Meta firmó lo que describen como su primer “capacity reservation agreement” con Overview para recibir hasta 1 gigavatio de potencia, aunque no se aclaró si ese acuerdo implicó un intercambio financiero inmediato.
Cobertura y modelo operativo
Berte explicó que la flota planeada podría cubrir aproximadamente un tercio del planeta con una primera fase que abarcaría desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Europa occidental. La idea operativa es que, a medida que la Tierra rota y las plantas solares entran en su período vespertino y nocturno, las naves provean luz adicional para que esas instalaciones sigan generando electricidad.
Overview plantea combinar generación y transmisión con flexibilidad para dirigir potencia donde y cuando tenga mayor valor en el mercado, en vez de quedar atada a una sola jurisdicción energética.
Potenciales beneficios y límites
Si la tecnología se despliega a escala y con seguridad, podría aumentar el retorno de inversión de las plantas solares al ampliar las horas útiles de generación, reducir la necesidad de almacenamiento en baterías y disminuir la dependencia de combustibles fósiles para cubrir la demanda nocturna. Para empresas grandes con demanda continua, como los operadores de centros de datos o fábricas de cómputo para IA, esto sería especialmente atractivo.
Sin embargo, varios desafíos permanecen. Aunque Overview busca evitar los problemas conocidos de los láseres y microondas mediante el uso de un haz infrarrojo ancho, la transmisión de energía desde el espacio incorpora requisitos regulatorios, de seguridad y de coordinación orbital que no desaparecen por completo. Además, el despliegue de una constelación de cientos o miles de satélites implica costes de lanzamiento, manufactura y operación significativos, además de la necesidad de integrar esa energía con redes y mercados eléctricos locales.
¿Qué implica esto para América Latina?
Para la región latinoamericana, con amplio recurso solar y un interés creciente en atraer inversión en centros de datos y zonas de cómputo, la propuesta de energía espacial tiene implicaciones interesantes aunque indirectas. Por un lado, la posibilidad de extender horas de generación solar podría mejorar la viabilidad económica de plantas solares de gran escala y de proyectos que hoy dependen de baterías costosas.
Por otro lado, la cobertura inicial anunciada por Overview no incluye de forma prioritaria a toda América Latina: la primera fase apunta a una franja que va desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Europa occidental. Aun así, la aparición de esta tecnología global plantea cuestiones relevantes para gobiernos y reguladores de la región: adaptaciones normativas sobre transmisión de energía desde satélites, coordinación internacional para uso de espectro y órbitas geoestacionarias, y modelos de negocio que permitan a países latinoamericanos beneficiarse si la cobertura se extiende.
Empresas de la región que estén considerando grandes contratos de energía renovable para centros de datos, fábricas de chips o clusters de IA deberían monitorear estos desarrollos. La combinación de energía local limpia y modalidades complementarias (almacenamiento, acuerdos de compra de energía y, en el futuro, potencialmente energía espacial) podría redefinir opciones de aprovisionamiento energético.
Qué seguir en los próximos años
Los hitos clave a observar en esta iniciativa son: la prueba de transmisión desde el satélite en 2028, el inicio de lanzamientos para capacidad comercial en 2030 según el cronograma de Overview, y el ritmo de despliegue para alcanzar decenas o cientos de unidades operativas. Adicionalmente, será importante ver cómo evolucionan las aprobaciones regulatorias y las evaluaciones de seguridad en los países donde se planee recibir los haces de infrarrojo.
Para actores latinoamericanos —reguladores, operadores de red, desarrolladores de proyectos solares y grandes consumidores industriales de energía— es recomendable seguir de cerca las pruebas técnicas, exigir claridad en estándares de seguridad y explorar cómo estos acuerdos podrían complementarse con las prioridades locales de transición energética.
Conclusión
El acuerdo entre Meta y Overview Energy introduce una propuesta poco convencional para un problema real: cómo asegurar energía renovable continua para la creciente demanda de centros de datos y operaciones de IA. Si bien la solución promete extender las capacidades de las plantas solares y reducir la dependencia de almacenamiento o combustibles fósiles, su viabilidad práctica depende de pruebas operativas exitosas, escalamiento industrial y aceptación regulatoria a nivel global. Para América Latina, la tecnología abre oportunidades potenciales, pero también plantea preguntas que gobiernos y empresas deberán abordar si desean aprovecharla en el futuro cercano.
Fuente original: TechCrunch AI