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Mamdani: Nueva York resiste la “abdicación” federal en IA y exige control local

En un evento en Manhattan, el alcalde Zohran Mamdani y la activista Ilana Glazer pidieron a la ciudadanía rechazar la idea de que la llegada de la IA sea inevitable. Mamdani criticó la falta de respuesta federal y defendió medidas locales como prohibiciones en escuelas y transparencia en bienes raíces.

Por Redaccion TD
Mamdani: Nueva York resiste la “abdicación” federal en IA y exige control local

Un llamado a no aceptar la “inevitabilidad” de la IA

En un encuentro en Webster Hall, Manhattan, el alcalde Zohran Mamdani y la actriz y activista Ilana Glazer discutieron el impacto social de la inteligencia artificial y reclamaron una postura activa de la ciudadanía frente a su despliegue. Mamdani planteó que la narrativa dominante —la de una adopción tecnológica inevitable— deja a las personas sintiéndose incapaces de decidir sobre su futuro y su dignidad.

La conversación, organizada por el AI Now Institute dentro de “The People’s AI Assembly”, puso el foco en la necesidad de que las autoridades públicas exijan cuentas a las empresas que desarrollan y comercializan estas tecnologías, en lugar de delegar por completo la regulación a las mismas compañías o a mercados desregulados.

Medidas locales: escuelas y transparencia en bienes raíces

Como parte de su posición, el alcalde Mamdani ha impulsado intervenciones concretas a nivel municipal. El mes pasado ordenó la prohibición del uso de herramientas de IA en escuelas primarias y secundarias de la ciudad, una respuesta a la preocupación de padres y educadores por la presencia de estas tecnologías en el aula. Ilana Glazer, madre y participante del diálogo, expresó su incomodidad con la incorporación acelerada de IA en la educación: “Me hace sentir nerviosa. Parece no ser consensual; hace dos años no estaba en las escuelas, ¿por qué tiene que estar ahora?”

Otra iniciativa municipal apunta al mercado inmobiliario: una política que obliga a propietarios, corredores y plataformas a indicar claramente cuando fotos o videos de anuncios han sido generados o alterados con IA. El objetivo es evitar que compradores o arrendatarios sean engañados por imágenes manipuladas —lo que Mamdani llamó, de manera coloquial, evitar que las personas sean “house-phished” (estafadas con listados fraudulentos).

Ambas medidas son ejemplos de cómo una ciudad está intentando frenar lo que ve como una adopción precipitada y poco regulada de tecnologías que pueden incidir en derechos cotidianos como la educación y el acceso a la vivienda.

Crítica a la “abdicación” federal y al relato geopolítico

Mamdani fue enfático al denunciar lo que definió como una “completa abdicación del Estado federal” frente a la regulación de la IA. Señaló que, a nivel nacional, el discurso sobre la inteligencia artificial suele enmarcarse en términos de competencia geopolítica —por ejemplo, una carrera con China— y que esa lógica desplaza las preocupaciones humanísticas y de rendición de cuentas.

Ese diagnóstico cobra relevancia en un contexto donde iniciativas federales recientes, como el anunciado Superintelligence Task Force, han sido criticadas por favorecer la autorregulación de las grandes empresas tecnológicas en lugar de imponer restricciones públicas más firmes. Mamdani subrayó la necesidad de repensar cómo se habla y regula la IA en el ámbito nacional, poniendo sobre la mesa la posibilidad de marcos regulatorios con mayor énfasis en la protección ciudadana.

Riesgos reales: del aula a la guerra

El debate en Nueva York también tocó un aspecto sombrío: la responsabilidad por errores o dependencias tecnológicas en contextos que implican vidas humanas. Mamdani citó la investigación periodística sobre un ataque militar estadounidense que impactó una escuela en Irán, donde la dependencia de sistemas automatizados en la cadena de toma de decisiones fue señalada como factor en la tragedia que dejó a decenas de víctimas, incluidas muchas niñas y niños. Su lectura fue clara: hay una adopción “temeraria” de tecnologías sin un análisis riguroso de sus limitaciones y consecuencias.

Además, Mamdani recordó las advertencias surgidas desde dentro de la propia industria: denunciantes de compañías como Anthropic, Google DeepMind y OpenAI han planteado riesgos extremos vinculados a desarrollos de IA de gran escala, incluyendo escenarios catastróficos. Estos llamados internos refuerzan, según el alcalde, la necesidad de supervisión pública y controles más estrictos.

Empresas y mercados: responsabilidad y valor financiero

Otro punto crítico del discurso fue el modo en que la industria tecnológica utiliza ciertos discursos para evadir responsabilidades. Mamdani sugirió que presentar la tecnología como infalible o autorregulada es una estrategia para evitar la rendición de cuentas sin poner en riesgo la valoración de estas compañías—en un contexto donde actores como Anthropic y OpenAI se preparan para entrar a los mercados públicos (Anthropic se esperaba debutara en la bolsa este año y OpenAI ha mencionado planes para 2027).

La mezcla entre intereses financieros y la promesa de soluciones tecnológicas inmediatas genera un dilema: cómo regular y controlar desarrollos que pueden afectar derechos, seguridad y condiciones laborales, sin dejar la agenda únicamente en manos de los mercados.

Lecciones y reflexiones para América Latina

Aunque estas medidas ocurren en Nueva York, su mensaje tiene resonancia global. Para ciudades y gobiernos locales en América Latina, la experiencia subraya varias ideas relevantes:

  • Las municipalidades pueden y deben actuar: prohibiciones puntuales, requisitos de transparencia y políticas públicas educativas son herramientas a su alcance.
  • La participación ciudadana importa: asambleas, consultas y diálogos públicos ayudan a poner límites a adopciones tecnológicas apresuradas.
  • No todo debe delegarse al Estado central ni a la autorregulación privada: los riesgos sociales y éticos exigen marcos claros y mecanismos de fiscalización.

Cada país y ciudad de la región tendrá contextos distintos —capacidad regulatoria, prioridades educativas, marcos laborales— pero la clave es no aceptar que la IA llegue sin discusión pública ni criterios de responsabilidad.

Qué queda por hacer

Mamdani cerró su intervención con una invitación a recuperar control y a resistir la sensación de inevitabilidad. Para quienes toman decisiones, la urgencia es evidente: diseñar políticas que protejan a la infancia, a consumidores y a trabajadores; exigir transparencia en el uso de algoritmos; y establecer marcos de responsabilidad que alcancen tanto a desarrolladores como a quienes implementan la tecnología.

Para la ciudadanía, el reto es organizarse, informarse y demandar procesos democráticos que permitan regular tecnologías con impacto social. La experiencia de Nueva York muestra que, ante la inacción federal, las soluciones locales pueden marcar la pauta y abrir caminos de regulación y protección en tiempos de cambio tecnológico acelerado.

Fuente original: TechCrunch AI