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4 de cada 10 casos de cáncer podrían evitarse, según la OMS: qué significa y qué hacer en América Latina

Un análisis conjunto de la OMS y la IARC estima que aproximadamente 7.1 millones de diagnósticos de cáncer en 2022 estuvieron ligados a riesgos que pueden modificarse. La carga prevenible varía según sexo y región, y apunta a prioridades claras en prevención y políticas públicas.

Por Redaccion TD

Resumen principal

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) concluyeron que alrededor del 40% de los nuevos casos de cáncer registrados en 2022 podrían haberse prevenido. El cálculo, aplicado sobre 18.7 millones de diagnósticos a nivel global, sitúa en 7.1 millones la cifra vinculada a factores de riesgo modificables.

El hallazgo surge de un análisis que abarcó 36 tipos de cáncer en 185 países, usando datos de GLOBOCAN y estimaciones de exposición a riesgos de 2012 —periodo que refleja la latencia habitual entre exposición y aparición del cáncer—. Con esa información se calcularon “fracciones atribuibles a la población”, es decir, qué proporción de casos podría desaparecer si se eliminara un factor de riesgo concreto.

Factores prevenibles que más impacto tuvieron

El estudio incorpora tanto hábitos personales como riesgos ambientales y ocupacionales. Entre los factores más relevantes mencionados están:

  • Tabaquismo
  • Consumo de alcohol
  • Sobrepeso y obesidad
  • Contaminación del aire
  • Exposición a radiación ultravioleta
  • Sustancias peligrosas en el lugar de trabajo
  • Lactancia materna insuficiente
  • Nueve infecciones vinculadas a distintos tipos de cáncer (incluidas por primera vez en este análisis)

Los cánceres de pulmón, estómago y cuello uterino concentraron casi la mitad de todos los casos prevenibles, tanto en hombres como en mujeres.

Brecha por sexo: más afectados los hombres

La carga de casos prevenibles no es homogénea entre hombres y mujeres. En 2022, 4.3 millones de diagnósticos en hombres (45.4% del total masculino) estuvieron asociados con riesgos prevenibles, mientras que en mujeres la cifra fue de 2.7 millones (29.7% del total femenino).

Entre los hombres, el consumo de tabaco fue el factor más determinante, responsable del 23% de los casos prevenibles; las infecciones representaron un 9% y el consumo de alcohol un 4%. En las mujeres, las infecciones fueron la causa prevenible más importante (11%), seguidas por el tabaquismo (6%) y un índice de masa corporal elevado (3%).

André Ilbawi, jefe del equipo de la OMS para el control del cáncer y coautor del estudio, señaló: “este es el primer análisis global que demuestra cuánto riesgo de cáncer proviene de causas que podemos prevenir”.

Variación regional y la situación en América Latina

La proporción de cánceres prevenibles difiere notablemente según regiones. Para mujeres, la incidencia prevenible varió del 24% en el norte de África y Asia occidental hasta el 38% en África subsahariana. En hombres, el máximo se registró en Asia oriental (57%) y el mínimo en América Latina y el Caribe (28%).

Ese dato implica que en nuestra región la carga atribuible a factores modificables entre hombres es relativamente menor que en otras zonas, pero no por ello menos relevante: 28% sigue representando millones de casos potencialmente evitables, y el perfil de riesgos locales —como el avance de la obesidad, la exposición urbana a contaminación y ciertas infecciones— exige respuestas adaptadas.

Isabelle Soerjomataram, subdirectora de la Unidad de Vigilancia del Cáncer de la IARC y autora principal, afirmó que “abordar estas causas prevenibles representa una de las oportunidades más valiosas para reducir la carga mundial del cáncer”.

Implicaciones para políticas públicas y empresas

El estudio refuerza que, además de mejorar tratamientos y capacidades diagnósticas, reducir la exposición a riesgos modificables es una de las estrategias más efectivas y coste-eficientes para disminuir la incidencia de cáncer.

Acciones concretas recomendadas por la evidencia incluyen:

  • Fortalecer las políticas antitabaco (impuestos, espacios libres de humo, publicidad restringida).
  • Expandir programas de vacunación contra patógenos que elevan el riesgo de cáncer (por ejemplo, virus relacionados con cáncer cervical y hepático).
  • Implementar y hacer cumplir normas sobre calidad del aire y control de emisiones en ciudades e industrias.
  • Promover entornos urbanos que faciliten la actividad física y el acceso a alimentos saludables para combatir obesidad.
  • Mejorar la seguridad y regulación en el trabajo para reducir la exposición a sustancias cancerígenas.
  • Fomentar la lactancia materna como medida preventiva complementaria.

Para América Latina, estas medidas requieren adaptación: reforzar la vigilancia epidemiológica local, priorizar intervenciones en poblaciones vulnerables y coordinar políticas entre salud pública, transporte, urbanismo y trabajo.

Mirada al futuro: más cánceres, mayor necesidad de prevenir

La OMS ya estimó que, sin cambios profundos, los casos globales de cáncer podrían aumentar un 77% hacia 2050, alcanzando unos 35 millones de diagnósticos anuales. Aunque el avance en tratamientos es notable, la reducción de la exposición a factores de riesgo modificables sigue siendo una palanca esencial para limitar esa carga creciente.

El estudio de la IARC y la OMS aporta un mapa claro de prioridades: ciertas intervenciones —desde control del tabaco hasta vacunación y políticas ambientales— pueden prevenir millones de casos. Para los tomadores de decisión en Latinoamérica esto implica diseñar estrategias multisectoriales que integren salud pública, regulación ambiental y políticas sociales.

Conclusión

El mensaje principal es tanto contundente como esperanzador: una proporción relevante del cáncer global no es inevitable. Actuar sobre factores prevenibles puede reducir sustancialmente la carga de enfermedad. Para países de América Latina y el Caribe, adaptar estas prioridades a contextos locales, invertir en prevención y garantizar equidad en el acceso a intervenciones serán pasos clave para traducir esa posibilidad en resultados concretos.

Fuente original: Wired