Tendencias 5 min lectura

La amenaza silenciosa: 1 de cada 3 bacterias pediátricas resiste a un antibiótico común

Un análisis internacional sobre muestras pediátricas entre 2004 y 2022 muestra que el 36% de las bacterias estudiadas resiste al menos un antibiótico de uso común. Los avances son más rápidos en regiones de bajos recursos, lo que plantea desafíos de salud pública urgente.

Por Redaccion TD
La amenaza silenciosa: 1 de cada 3 bacterias pediátricas resiste a un antibiótico común

Resumen ejecutivo

Un estudio internacional liderado por el Murdoch Children’s Research Institute (MCRI) y la Universidad de Sídney analizó más de 100,000 muestras bacterianas pediátricas entre 2004 y 2022 y concluyó que la resistencia a antibióticos en la niñez ha aumentado en casi todas las regiones. Cerca del 36% de las cepas mostró resistencia a por lo menos un antibiótico del grupo “Access” de la OMS —las opciones de primera línea—, lo que equivale a aproximadamente una de cada tres bacterias analizadas. El fenómeno progresa más rápido y a niveles más altos en entornos con menos recursos, dejando a millones de niños en situación de mayor vulnerabilidad.

Qué investigaron los autores

Los investigadores utilizaron la base de datos Antimicrobial Testing Leadership and Surveillance (ATLAS) para estudiar 106,581 pacientes de entre 0 y 18 años de edad procedentes de 82 países, abarcando regiones como América del Norte, Central y del Sur, Europa, África, el Sudeste Asiático y el Pacífico Occidental. Las muestras corresponden al periodo 2004–2022.

El trabajo no siguió a los mismos individuos a lo largo del tiempo; en su lugar, comparó las tasas de resistencia observadas en las muestras recolectadas en distintos momentos y lugares para identificar tendencias globales y regionales. Se centró en patógenos prioritarios según la OMS y agrupó los antibióticos siguiendo el sistema AWaRe (Access, Watch, Reserve), que clasifica los fármacos por su papel terapéutico y su potencial para generar resistencia.

Hallazgos clave

  • Resistencia general: En promedio, 36% de las bacterias analizadas eran resistentes a por lo menos un antibiótico del grupo Access. Para los grupos Watch y Reserve, las tasas promedio fueron 22% y 13%, respectivamente.
  • Patógenos preocupantes: El aumento de la resistencia estuvo relacionado principalmente con especies como Klebsiella —implicada en neumonía, sepsis e infecciones urinarias— y con Acinetobacter baumannii, asociado con infecciones nosocomiales (adquiridas en hospitales).
  • Disparidades regionales: Aunque la resistencia aumentó en todas las regiones, los niveles más altos y el crecimiento más rápido ocurrieron en entornos con menos recursos. Por ejemplo, las tasas de resistencia de Klebsiella a antibióticos del grupo Watch crecieron notablemente en África (del 29% hasta 2012 a 49% entre 2018–2022). En el Sudeste Asiático también se registró un avance significativo hacia la resistencia a fármacos del grupo Reserve en el mismo periodo.
  • Vulnerabilidad pediátrica: Los niños están particularmente expuestos a infecciones por su sistema inmunitario en desarrollo y por la dinámica de contacto en comunidades escolares y familiares. Además, son grandes consumidores de antibióticos: más del 90% de los menores recibe al menos un antibiótico durante su primer año de vida, lo que contribuye a la presión selectiva que impulsa la resistencia.
  • Mortalidad atribuible: El estudio recuerda cifras previas que asocian la resistencia antimicrobiana con alrededor de 840,000 muertes en niños menores de cinco años en 2021, subrayando la magnitud del problema.

Por qué importa para América Latina

Aunque el estudio abarcó 82 países y no ofrece un desglose detallado de cada nación en el resumen, sus conclusiones son relevantes para América Latina por varias razones:

  • Sistemas de salud con recursos limitados: Muchas áreas urbanas y rurales en la región enfrentan restricciones en capacidad diagnóstica, acceso a antibióticos adecuados y control de infecciones en hospitales, factores que favorecen la aparición y propagación de cepas resistentes.
  • Alta exposición infantil a antibióticos: Las prácticas de prescripción y el acceso no regulado a antibióticos en algunos contextos latinoamericanos pueden aumentar la presión sobre las poblaciones bacterianas pediátricas.
  • Impacto social y económico: El aumento de infecciones difíciles de tratar eleva costos hospitalarios, prolonga estancias y puede limitar la disponibilidad de tratamientos en sistemas ya tensionados, afectando especialmente a familias con menos recursos.

Qué cambió y qué no sabemos aún

El trabajo proporciona una fotografía amplia: confirma que la resistencia pediátrica crece y que las regiones de bajos recursos sufren más. Los autores también desarrollaron un modelo estadístico capaz de proyectar tendencias hasta 2035, aunque los resultados concretos de esas proyecciones requieren lectura detallada del estudio completo. Lo que sí queda claro es la insuficiente representación de pacientes pediátricos en los programas de vigilancia y en la investigación sobre resistencia antimicrobiana.

Recomendaciones prácticas para tomadores de decisión

Sin inventar nuevas cifras, el estudio sugiere medidas de política pública y de gestión que son apropiadas y urgentes para América Latina:

  • Fortalecer la vigilancia pediátrica de la resistencia: integrar datos de hospitales pediátricos y centros comunitarios en sistemas nacionales de monitoreo.
  • Mejorar el acceso a diagnóstico rápido: pruebas de laboratorio oportunas reducen el uso innecesario de antibióticos y orientan terapias más precisas.
  • Implementar programas de antibiotic stewardship pediátrico: protocolos de prescripción adaptados a niños para evitar uso excesivo o inapropiado.
  • Invertir en control de infecciones en centros de salud: prácticas de higiene, limpieza y aislamiento cuando corresponda para limitar la diseminación de cepas nosocomiales.
  • Educación y regulación: campañas de información para profesionales de la salud y la población, junto con políticas que regulen la venta y dispensación de antibióticos.

Conclusión

La evidencia compilada por el MCRI y la Universidad de Sídney muestra que la resistencia bacteriana en la infancia es una amenaza creciente y desigual, con peores avances en contextos de menores recursos. Para América Latina esto exige una respuesta coordinada: mejorar la vigilancia pediátrica, fortalecer capacidades diagnósticas y promover el uso responsable de antibióticos. Si no se actúa, tratamientos rutinarios para niños podrían volverse menos efectivos, aumentando la carga sanitaria y social en comunidades ya vulnerables.

Fuentes: estudio publicado en JAMA Pediatrics, datos de la base ATLAS, clasificaciones y definiciones de la OMS (AWaRe).

Fuente original: Wired