Tendencias 5 min lectura

El hongo que hace ver gente diminuta: el misterio de Lanmaoa asiatica

Un hongo comestible de Yunnan y Filipinas, Lanmaoa asiatica, puede causar visiones de figuras humanoides diminutas si no se cocina bien. Investigadores secuenciaron sus genomas y aún no hallan el compuesto conocido que explique el fenómeno.

Por Redaccion TD
El hongo que hace ver gente diminuta: el misterio de Lanmaoa asiatica

Un hallazgo que mezcla cocina tradicional y ciencia

En mercados y cocinas de la provincia china de Yunnan y en comunidades montañosas de Filipinas, un mismo fenómeno se ha observado durante generaciones: tras consumir cierto hongo, algunas personas experimentan la visión de figuras humanas diminutas. Ese organismo es Lanmaoa asiatica, un miembro del género Lanmaoa que, a simple vista, parece un champiñón robusto y sin rasgos extraordinarios. Sin embargo, cuando se come crudo o mal cocinado, puede desencadenar alucinaciones muy particulares conocidas en la literatura médica como alucinaciones liliputienses.

Cómo se describen las visiones

Los testimonios recogidos a lo largo de los años son llamativos por su consistencia. Horas después de la ingestión, algunas personas refieren ver seres humanoides de entre 3 y 30 centímetros de altura: figuras parecidas a elfos o payasos, con ropa colorida, que aparentemente se mueven e interactúan con objetos del entorno como si formaran parte real del espacio. Estas experiencias han sido documentadas tanto por habitantes locales como por investigadores que trabajan en la zona.

Un enigma químico: no hay psilocibina a la vista

La explicación inicial razonable era que L. asiatica compartiera compuestos psicoactivos conocidos en otros hongos, como la psilocibina. Pero los análisis convencionales no detectaron esos genes ni los metabolitos asociados. Para intentar entender mejor el género, un equipo de la Universidad de Utah reunió decenas de especímenes de Lanmaoa procedentes de distintas regiones y secuenció sus genomas, con el objetivo de reconstruir el árbol genealógico del grupo.

Resultados genéticos que reordenaron el género

La investigación, publicada en la revista Mycologia, clarificó la clasificación dentro de Lanmaoa: los científicos reconocieron 17 especies, cuatro de ellas nuevas para la ciencia. De todas esas especies, L. asiatica es la única que, hasta ahora, aparece vinculada con efectos psicoactivos. Sin embargo, al analizar su ADN tampoco encontraron la maquinaria genética típica responsable de compuestos alucinógenos conocidos. Esa ausencia sugiere que L. asiatica podría sintetizar un compuesto completamente distinto, aún desconocido, que induce las visiones de personas pequeñas.

La evidencia geográfica refuerza el misterio

Los relatos no se limitan a China. Investigadores identificaron en Filipinas un hongo conocido localmente como Sedesdem, cuyo consumo también se asocia con la aparición de diminutas figuras humanas. Al secuenciar muestras filipinas resultó que pertenecen a la misma especie: Lanmaoa asiatica. Es decir, poblaciones separadas por miles de kilómetros relacionaron de forma independiente al mismo organismo con experiencias extraordinariamente similares, lo que refuerza la hipótesis de que el efecto responde a un compuesto específico del hongo y no a factores culturales localizados.

Conexión entre conocimiento tradicional y ciencia moderna

Aunque la identificación científica del organismo que provoca estas alucinaciones fue relativamente reciente —en 2014 micólogos chinos comenzaron a secuenciar ejemplares y en 2015 describieron formalmente la especie— el conocimiento local es ancestral. Habitantes de Yunnan han consumido estas setas durante generaciones y saben que una cocción adecuada evita los efectos indeseados. Esa práctica tradicional de preparar bien el alimento actúa como una medida de seguridad empírica, y sirve como recordatorio de la importancia de combinar etnobotánica y análisis científico cuando se estudian organismos comestibles con potencial farmacológico.

¿Qué dicen los investigadores?

Los autores del estudio señalan que la falta de genes vinculados a psicoactivos conocidos no es un callejón sin salida, sino una pista clave: “Si L. asiatica posee algún compuesto capaz de inducir estas alucinaciones de manera fiable, podría ser una herramienta muy valiosa para comprender los mecanismos que las originan. Nuestro siguiente paso es aislar e identificar ese nuevo compuesto psicodélico. Ahora estamos elaborando un mapa evolutivo para comprender cómo evolucionó este rasgo y si especies emparentadas producen compuestos similares”, comentaron en un comunicado de la Universidad de Utah.

Implicaciones científicas y médicas

Identificar y caracterizar la molécula responsable tendría varios efectos relevantes. Por un lado, permitiría entender mejor los mecanismos neurobiológicos detrás de las alucinaciones liliputienses, un fenómeno documentado en contextos distintos y que podría depender tanto de la química como de predisposiciones psicológicas. Por otro, podría abrir vías para estudiar nuevos compuestos psicodélicos con aplicaciones en neurociencia y, eventualmente, en terapias que hoy exploran sustancias psicoactivas. Todo esto, por supuesto, requiere aislamiento, pruebas de seguridad y estudios controlados.

Relevancia para América Latina

Para tomadores de decisión y profesionales en América Latina, este caso es ilustrativo de varios puntos: la importancia de integrar saberes locales con investigación de punta; el valor de los recursos biológicos regionales como fuente de posibles nuevas sustancias bioactivas; y la necesidad de marcos regulatorios y de bioseguridad que permitan estudiar estos organismos sin poner en riesgo a las comunidades ni fomentar el uso no controlado. En la región existen ecosistemas y tradiciones micológicas ricas que merecen enfoques similares de colaboración científica y respeto por el conocimiento tradicional.

Precauciones y seguridad alimentaria

Mientras la ciencia avanza en la identificación del compuesto activo, la recomendación práctica que surge del conocimiento local es clara: cocinar correctamente estos hongos. Aunque se consumen como alimento en algunas zonas, el consumo crudo o insuficientemente cocinado puede provocar efectos indeseados. Además, toda investigación futura deberá respetar la seguridad de las poblaciones y los marcos éticos para el trabajo con sustancias psicoactivas.

Próximos pasos y conclusiones

Los investigadores continuarán buscando y aislando la(s) molécula(s) responsables, así como construyendo un mapa evolutivo para entender cuándo y por qué surgió este rasgo en Lanmaoa. El descubrimiento potencial de un compuesto nuevo podría ayudar a desentrañar por qué las alucinaciones liliputienses se replican con tanta fidelidad en diferentes culturas y geografías cuando están asociadas a este hongo. Mientras tanto, el caso de Lanmaoa asiatica recuerda la riqueza de la biología todavía por explorar y la necesidad de alianzas entre comunidades locales y ciencia para convertir observaciones tradicionales en hallazgos científicos replicables y útiles.

Fuente original: Wired