Ben Affleck usa IA en su nueva película y evita decir cómo lo hizo

Ben Affleck confirmó que empleó inteligencia artificial en su nueva película para Netflix, pero se negó a detallar en qué. Defiende la IA como herramienta de postproducción y subraya límites éticos: no usar material protegido ni sustituir a profesionales.

Por Redaccion TD
Ben Affleck usa IA en su nueva película y evita decir cómo lo hizo

Affleck, la IA y el secreto del ‘truco’

Ben Affleck está en el centro de un debate creciente: confirmó que usó inteligencia artificial en su última película para Netflix, Animals, pero no quiso entrar en detalles sobre en qué procesos se aplicó. En un evento de Bloomberg dijo que la IA estuvo en “muchas cosas”, y explicó que revelar el método iría en contra de la búsqueda cinematográfica de mantener la ilusión de realidad.

Esa línea —no contar el truco— suena familiar para cualquiera que trabaje en efectos o montaje: el espectador debe sentirse inmerso, y la exposición del proceso puede romper esa suspensión de la incredulidad. Affleck añadió que su cinta sigue siendo “muy humana”, puntalizando que no se trata de animación ni de un espectáculo de efectos especiales al estilo de grandes franquicias, sino de un drama sobre un aspirante a alcalde de Los Ángeles cuyo hijo es secuestrado.

¿Qué tipo de IA usó? Lo que sí sabe Affleck

Aunque se negó a detallar las aplicaciones concretas, Affleck dejó claro un compromiso ético que ha repetido en entrevistas: no utilizar sistemas entrenados con obras protegidas por derechos de autor de colegas o de personas a las que admira. Según explicó a The Hollywood Reporter, el equipo usó una IA basada en un modelo de código abierto que fue adaptado con un conjunto de datos propio, construido a partir de miles de horas de metraje al que tuvieron acceso legalmente.

La idea principal que defiende Affleck es que la IA puede ser una herramienta de postproducción más —como lo son el color grading o los efectos visuales— siempre que su uso respete derechos y no pretenda “fabricar gente falsa ni sustituir a nadie”.

InterPositive: de proyecto a activo de Netflix

El trasfondo financiero y empresarial hace que la posición de Affleck cobre otra dimensión. En 2022 fundó InterPositive, una compañía que desarrolla herramientas de postproducción con IA. Netflix compró esa firma en marzo de este año por aproximadamente 600 millones de dólares. Esa adquisición explica por qué Affleck habla con tanto detalle técnico sobre entrenamientos y conjuntos de datos: no es solo el director o actor que usa una herramienta ajena, sino alguien involucrado en su creación.

Ese vínculo también alimenta preguntas legítimas sobre gobernanza y transparencia: cuando un creador que posee la tecnología aplica IA en una producción que distribuye la plataforma que adquirió su empresa, los límites entre innovación, negocio y conflicto de intereses se vuelven difusos.

La línea roja: automatizar tareas vs. reemplazar personas

Affleck trazó una distinción clave: automatizar tareas específicas dentro de un oficio es distinto a reemplazar a la persona que toma las decisiones creativas. Para él, el criterio humano sigue siendo imprescindible: la decisión de cuándo y cómo aplicar IA debe corresponder a profesionales del cine, no a algoritmos que sustituyan la valoración editorial o creativa.

Esa idea choca con las preocupaciones de gremios y sindicatos. Como recordatorio del clima actual, Netflix estuvo ofreciendo puestos para especialistas en IA en un momento en que la industria enfrentaba huelgas de guionistas y actores. Para muchos, eso sugiere riesgo de desintermediación laboral; para Affleck, en cambio, la premisa es otra: si la IA es visible en pantalla, quiere decir que el recurso falló o se usó mal, igual que ocurre con un mal efecto visual.

Ética, derechos y confianza: el reto del sector

El debate sobre IA en cine no es nuevo, pero se ha intensificado por dos razones claras: la accesibilidad de herramientas cada vez más potentes y la evidencia, en varios casos, de que modelos se han entrenado con material protegido sin permiso. Affleck señala que no está cómodo con el uso de la imagen de personas por parte de algunas empresas tecnológicas, y que si se entrega la herramienta a quienes realmente saben hacer cine, los resultados serán mejores.

Para audiencias y creadores en América Latina, estas tensiones tienen relevancia práctica. La región se caracteriza por un sector audiovisual que combina importantes producciones locales con presupuestos limitados comparados con Hollywood. La posibilidad de disponer de herramientas que aceleren procesos de postproducción, restauren archivos o faciliten doblajes y subtitulado puede ser valiosa —siempre que se respete la autoría y se contemplen impactos laborales y ambientales.

Ejemplos y ecos en la industria

El caso de Affleck es solo un ejemplo de cómo la IA toca distintas almas del cine. Directores como Guillermo del Toro y Hayao Miyazaki han expresado recelos, mientras otros cineastas adoptan la tecnología para crear series enteras o sustituir etapas de VFX. Incluso surgieron creaciones de fanáticos que intentan replicar piezas de gran formato con IA: según informes, el nuevo director general de la BBC quedó sorprendido tras ver un episodio de Doctor Who generado con estas técnicas, lo que alimentó la idea de que la capacidad de creación se está democratizando.

Sin embargo, la calidad y la legitimidad de esas piezas varían mucho: muchas producciones asistidas por IA presentan inconsistencias, planos breves o artefactos visibles que delatan su origen. La diferencia entre herramientas bien integradas en un flujo profesional y piezas hechas con atajos es notable.

¿Qué esperar de ‘Animals’ y del debate que abre?

Animals se estrena en Netflix el 9 de octubre, y parte del interés público será ver si la película revela o enmascara el uso de IA. Affleck ha dicho que si alguien nota la intervención de IA, es porque el truco no funcionó. Queda por ver si su película será un ejemplo de integración responsable y técnicamente solvente, o si la polémica seguirá girando en torno a la opacidad sobre métodos y datos de entrenamiento.

Más allá del caso puntual, la discusión que abre sigue viva y es especialmente relevante para América Latina: ¿cómo regular el uso de imágenes y voces, cómo proteger la autoría y el trabajo del talento local, y cómo aprovechar estas herramientas para mejorar la producción sin debilitar empleos? Las respuestas no serán inmediatas, pero la llegada de proyectos como el de Affleck a plataformas globales impulsa la conversación en toda la cadena audiovisual.

Conclusión

La posición de Ben Affleck resume muchas de las contradicciones actuales: impulso por la innovación, defensa de límites éticos y el interés comercial detrás de la tecnología. Que InterPositive fuera comprada por Netflix y que Affleck defienda un uso responsable aportan matices al debate, pero no eliminan las preguntas sobre transparencia, derechos y efectos laborales. Para la industria latinoamericana, el desafío será cómo incorporar estas herramientas de forma que potencien la producción local sin perder control sobre la autoría y el trabajo creativo.

Fuente original: Xataka IA