La gran mayoría de  industrias están recibiendo el efecto de la irrupción de la “economía digital”, desde la conformación de nuevos criterios de valor en el mercado y los consumidores, hasta la complejidad creciente de sostener ventajas competitivas como base de la rentabilidad y del valor percibido por el mercado.

 

El mundo y los negocios están cambiando y esto se debe a la aparición de nuevas maneras de consumir, nuevas maneras de transar, nuevos mercados, nueva competencia, nuevas maneras de comparar bienes y servicios, mayor velocidad de consumo, mayor competitividad, nuevas maneras de construir marcas, nuevas maneras de comunicar, nuevas formas de competir y colaborar, y finalmente a las nuevas formas de pagar.

 

En todo este proceso existen hoy grandes habilitadores generales que han desencadenado y vienen acelerando el proceso a paso firme. Estas variables son exógenas y no podemos controlar su crecimiento ni la magnitud con la que se presentan en los diferentes agentes del mercado, no obstante si podemos comprenderlas y lograr direccionar sus efectos en nuestro beneficio. Los principales generadores de cambio están relacionados con la nueva tecnología digital que incluye el internet como protocolo de comunicaciones, la web como una inmensa red de contenido enlazado, la tecnología móvil, los medios de pago, la economía colaborativa capaz de juntar oferta y demanda en plataformas virtuales y reducir las asimetrías existentes en los mercados , el cloud computing transformando para siempre la visión de la infraestructura digital y la disponibilidad de los procesos de negocio, la accesibilidad a nuevos mercados antes inalcanzables, etc.