Tres lecciones creativas del programa Flow Sessions para artistas

La tercera edición de Flow Sessions reunió a creadores de periodismo, moda y publicidad para experimentar con Flow como socio creativo. De su trabajo emergen tres lecciones prácticas: dejar espacio a la sorpresa, apostar por lo íntimo y usar el video fuera del cine tradicional.

Por Redaccion TD
Tres lecciones creativas del programa Flow Sessions para artistas

Qué es Flow Sessions y por qué importa

Flow Sessions es un programa de Google Labs que reúne artistas durante seis semanas para explorar Flow, una herramienta para generar video con ayuda de IA. En su tercera cohorte, el énfasis estuvo en convocar a creadores de distintos campos —periodismo, publicidad, moda— y con niveles variados de experiencia en IA, para entender cómo Flow puede impulsar narrativas que van más allá del cine convencional.

La apuesta del programa es la co-creación: construir herramientas junto a quienes las usan. Ese enfoque permite que Flow actúe no solo como un generador de imágenes, sino como un compañero de trabajo que potencia la visión de los artistas.

1. Abrir la puerta a lo inesperado

Uno de los aprendizajes más claros fue que los mejores hallazgos surgen cuando el proceso permite la experimentación sin una meta final rígida. La artista Julie Wieland describió Flow como un ‘patio de juegos infinito’, un entorno en el que dejar que la curiosidad guíe el proyecto puede generar direcciones narrativas nuevas.

Su pieza, ‘Until We Meet Again’, sigue a un golem de piedra que observa la vida efímera de un diente de león a través de las estaciones. Para lograr una sensación artesanal, Julie combinó Flow con AI Studio para reducir la tasa de cuadros y simular una estética similar al stop-motion, además de componer una banda sonora que unifica el trabajo. El enfoque no estaba en alcanzar una imagen final prediseñada, sino en descubrir posibilidades en tiempo real.

Para equipos creativos y agencias en Latinoamérica esta lección es valiosa: permitir procesos de prototipado abierto puede revelar soluciones visuales y narrativas que no aparecen en fases estrictamente planeadas. En contextos donde los recursos son limitados, la experimentación guiada por curiosidad puede ser una ventaja competitiva.

2. No teman lo personal

La reducción de barreras técnicas permite a los creadores abordar historias íntimas con nuevas herramientas. Calvin Herbst, por ejemplo, trabajó con archivo familiar en 16 mm para entrenar una transferencia de estilo en otra herramienta, y luego combinó esos resultados con técnicas de animación para transformar el recuerdo de su perro Annie en una elegía visual. Su film, ‘A Small Gap in Time’, está anclado en la luz y los espacios de su infancia, y la tecnología le permitió expresar una despedida que antes no había podido traducir al lenguaje audiovisual.

Stephane Benini, en su trabajo ‘Echoes of Us’, partió desde una idea clara antes de usar Flow: la historia de un padre buscando a su hija a través de recuerdos fragmentados. Para contar ese viaje emocional, explotó el volumen de salidas que ofrece Flow y recurrió a lo que se describe como visual drift de Veo para moverse entre nostalgia, duelo e impermanencia.

Para creadores latinoamericanos, esto abre una vía para recuperar memorias personales y colectivas: desde relatos familiares hasta archivos comunitarios y patrimonios culturales. La IA puede ayudar a articular emociones y reconstruir ambientes con recursos modestos, siempre que el propósito narrativo esté claro antes de iniciar la generación.

3. El video como herramienta transversal

Flow demostró ser útil fuera del cine tradicional. La diseñadora de moda Charline Prat trabajó con el estudio creativo COMBO para imaginar un mundo alrededor de una prenda bordada real. En ‘My Body Knows Things’ usaron Flow para exagerar texturas y cualidades materiales que no son posibles solo con costura, creando bibliotecas de referencia para mantener la coherencia visual de telas, texturas y personajes.

Chloe Desaulles, en ‘Veneer’, adoptó una aproximación periodística: construyó un vecindario neoyorquino ficticio que parece increíblemente real, mezclando recursos del documental clásico con reflexiones sobre el realismo en la era de los medios generados por IA.

Esto muestra que Flow puede integrarse en procesos creativos de moda, publicidad y periodismo. Para industrias latinoamericanas que buscan nuevas formas de comunicación visual —desde campañas publicitarias hasta piezas editoriales y proyectos de moda—, la capacidad de generar material coherente y específico con bibliotecas de referencia es especialmente útil.

Implicaciones prácticas para equipos y creativos en Latinoamérica

  • Diseñen rutas de experimentación: dediquen lapsos del proyecto a pruebas abiertas con Flow para identificar direcciones inesperadas sin comprometer entregables.
  • Mantengan una intención narrativa: antes de generar, clarifiquen qué quieren decir; la tecnología es más potente cuando sirve a una idea clara.
  • Usen archivos locales: combinar material propio, como 16 mm o fotografías de archivo, permite personalizar la estética y preservar autenticidad cultural.
  • Creen bibliotecas de referencia: si buscan consistencia (en moda, texturas o personajes), alimentar a Flow con referencias evita deriva visual y mantiene la coherencia.
  • Iteren con sonido y postproducción: la estética final depende tanto de la imagen generada como de ritmo, edición y banda sonora. Integren herramientas de audio y técnicas de velocidad de cuadros si buscan efectos artesanales.

Consideraciones y siguientes pasos

La experiencia de la tercera cohorte recalca que Flow funciona como extensión de la mirada creativa, no como reemplazo del autor. El valor real aparece cuando las decisiones estéticas y narrativas están en manos del creador y la IA actúa como socio de producción.

Para equipos en Latinoamérica es un buen momento para evaluar cómo incorporar herramientas de generación de video en flujos de trabajo existentes: desde prototipos conceptuales hasta piezas finales para campañas, editoriales o instalaciones. Además, la colaboración entre disciplinas —diseño, periodismo, moda— puede multiplicar las formas en que se aprovecha la herramienta.

Cómo probar Flow

Si quieren experimentar, pueden probar Flow en flow.google. La experiencia de la tercera cohorte evidencia que, con intención y experimentación, estas herramientas pueden abrir caminos creativos novedosos y accesibles.

La invitación es a explorar con propósito: dejar espacio a lo inesperado, traer lo personal al centro y pensar el video como un recurso aplicable más allá del cine tradicional.

Fuente original: Google Labs Blog