Reducir el costo de vida: la próxima gran oportunidad para startups, según Andrew Yang
Andrew Yang sostiene que, ante la presión de la IA sobre empleos e ingresos, la próxima ola de startups debería enfocarse en bajar el costo de vida devolviendo valor a los consumidores. Ejemplos como Cost Plus Drugs y Noble Mobile abren una veta de negocio poco explorada.
La tesis: ganar devolviendo valor
Andrew Yang, emprendedor y ex candidato presidencial de Estados Unidos, plantea una idea contraria al modelo tradicional de extracción de valor: ¿y si el negocio consistiera en devolver dinero a los clientes en lugar de solo cobrarles más? La inspiración le vino, en parte, de Mark Cuban y su iniciativa Cost Plus Drugs, que vende medicamentos al costo.
Yang enumera una serie de gastos que definen el presupuesto familiar —vivienda, educación, alimentos, combustible, transporte, medios y servicios inalámbricos— y propone que reducir esos rubros es una oportunidad de negocio tan grande como necesaria. Sobre esa base lanzó Noble Mobile el pasado septiembre, un operador móvil virtual (MVNO) que ofrece servicio celular por una fracción del costo de los carriers tradicionales y devuelve dinero a quienes consumen menos datos.
De la política al mercado: UBI y soluciones empresariales
La preocupación de Yang sobre el impacto de la inteligencia artificial en salarios y empleo no es nueva. Durante su campaña de 2020 impulsó la idea de una renta básica universal (UBI) como mecanismo para mitigar la concentración de riqueza y la dislocación laboral causada por la automatización. Hoy mantiene esa postura: considera que el valor producido por las grandes compañías tecnológicas debería redistribuirse hacia la población general.
Sin embargo, Yang también cuestiona si el sector público será el canal más efectivo para esa redistribución. Señala que, de no hacerse bien, la recaudación podría destinarse a soluciones puntuales poco productivas. Es ahí donde ve espacio para que el mercado actúe: empresas cuya propuesta principal sea reducir el gasto cotidiano de las personas, conectando directamente dinero y usuarios mediante modelos de negocio que compartan márgenes.
Modelos emergentes que devuelven margen al cliente
Cost Plus Drugs y la apuesta de Cuban son un ejemplo claro. Yang identifica otros vectores en esa dirección: operadores móviles de bajo costo como Noble Mobile, fabricantes de teléfonos minimalistas como Light Phone y tiendas de comestibles en línea de bajo precio como Misfits Markets. La característica común es que parte del valor de la operación no se queda en la empresa sino que, explícitamente, vuelve a las manos del consumidor.
Yang describe el razonamiento económico de forma sencilla: pequeños ahorros mensuales sostenidos y bien invertidos pueden transformarse en sumas significativas a largo plazo. Esa narrativa resuena especialmente en contextos donde la estabilidad laboral y los salarios no acompañan el aumento de los precios.
Resultados iniciales y retos de financiamiento
Noble Mobile, según Yang, ha crecido hasta tener «thousands and thousands» de clientes y está generando «millones in revenue». Él afirma que la compañía es rentable por unidad de cliente y que su estrategia es compartir las utilidades con los suscriptores para fomentar retención y recomendación.
Pero mantener ese modelo no es sencillo. Actualmente el capital está fuertemente concentrado en inteligencia artificial y en empresas que prometen altos retornos escalables. Yuan cuenta que inversores le han dicho informalmente: «te apoyamos, pero si convertirás esto en una empresa de IA, invertiríamos». Esa anécdota ilustra un problema más amplio: los negocios de consumo con márgenes reducidos y una misión social son, en general, más difíciles de vender a capitales que buscan crecimiento exponencial.
¿Por qué importa esta idea para América Latina?
Aunque Yang habla desde el ecosistema tecnológico estadounidense, la propuesta tiene resonancia en América Latina. En la región, donde muchos hogares destinan una porción importante de sus ingresos a servicios básicos y donde la informalidad laboral y la volatilidad de ingresos son frecuentes, modelos que reduzcan costos corrientes pueden tener impacto social y atractivo comercial.
Además, la provisión de servicios como conectividad móvil, alimentos y medicamentos a menor precio puede mejorar la inclusión digital y sanitaria, dos áreas críticas para el desarrollo. Un MVNO que ofrezca planes más baratos y estructuras transparentes o un minorista que reduzca desperdicio y precios pueden alterar cadenas de valor locales y forzar a competidores a ajustar tarifas.
No obstante, hay desafíos regulatorios y de infraestructura: acuerdos con operadores mayoristas, logística de distribución, y expectativas de servicio en mercados con poder adquisitivo reducido son obstáculos que deben considerarse al replicar estos modelos en la región.
¿Es sostenible devolver márgenes a los clientes?
La sostenibilidad del enfoque depende de varios factores: eficiencia operativa, tamaño de la escala, y la capacidad de monetizar servicios complementarios sin erosionar el ahorro que se devuelve al usuario. Yang insiste en que es posible ser “unit profitable” y, aun así, compartir utilidades con los clientes como estrategia de crecimiento y fidelidad.
Esto exige modelos inteligentes de costo y un control riguroso de la cadena de valor. Por otra parte, la presión de los inversores por retornos rápidos puede chocar con la paciencia requerida para construir empresas que prioricen el beneficio del consumidor sobre la extracción de márgenes.
Llamado a emprendedores e inversores
Yang anima a fundadores e inversionistas a pensar más allá del consenso del mercado y a perseguir problemas que realmente les apasionen. Su argumento es que hay «venas ricas» de oportunidad en tareas prácticas: bajar el costo de vivienda, educación y servicios puede ser un negocio rentable y socialmente valioso.
Para América Latina, el llamado implica explorar cómo modelos que devuelvan valor pueden adaptarse a realidades locales: aprovechar canales digitales para reducir intermediación, asociarse con actores locales para logística y regulación, y diseñar productos que consideren volatilidad de ingresos y preferencias culturales.
Conclusión
La propuesta de Andrew Yang no es simplemente filantropía disfrazada de negocio. Es una apuesta estratégica: en un mundo donde la IA concentra valor y transforma mercados laborales, crear empresas que bajen costos básicos y redistribuyan márgenes puede ser tanto una respuesta social como una oportunidad de mercado. Para que esas iniciativas prosperen hará falta paciencia, innovación operativa y, en muchos casos, un ajuste en la forma en que los inversores miden el éxito. En América Latina, donde el ahorro en servicios básicos tiene un impacto inmediato en la calidad de vida, ese enfoque podría convertirse en una tendencia relevante para la próxima generación de startups.
Fuente original: TechCrunch AI