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Cómo las redes sociales han cambiado el teatro del Congreso: más conflicto y menos acuerdo

Un análisis de casi 48.200 intervenciones parlamentarias muestra que desde 2017 el pleno del Congreso español se ha vuelto más teatral y conflictivo. Los autores relacionan este cambio con la aparición de nuevos partidos y la expansión del discurso político en redes sociales.

Por Redaccion TD
Cómo las redes sociales han cambiado el teatro del Congreso: más conflicto y menos acuerdo

Un cambio medible en el lenguaje parlamentario

Investigadores de la Universitat de València y del CSIC analizaron 48.191 discursos e intervenciones en el Parlamento español entre 1996 y 2023, aplicando herramientas de procesamiento del lenguaje natural y métricas de ira y sentimiento negativo. El resultado, publicado en la revista Parliamentary Affairs (Oxford University Press), documenta una transformación en el tono y la forma de la política parlamentaria: una creciente teatralización de los plenos y un uso más frecuente de lenguaje negativo y enfadado.

El contraste más relevante que reportan los autores es entre los plenos y las comisiones parlamentarias. Mientras que las comisiones mantienen un carácter más orientado al trabajo productivo y al acuerdo, los plenos —con mayor visibilidad pública— exhiben una escalada de crítica negativa desde 2017.

Evolución histórica: de acuerdos a espectáculo

El estudio traza tres periodos claros. Entre 1996 y 2008 la crítica negativa era mayor en las comisiones que en el pleno, lo que corresponde con la dinámica tradicional de negociación parlamentaria. Entre 2008 y 2017 hubo un equilibrio entre ambos foros. A partir de 2017, sin embargo, la crítica negativa se dispara en los plenos y desciende en las comisiones. Los autores interpretan este giro como evidencia de que el pleno se ha convertido en un escenario más performativo, donde la escenificación del conflicto prima sobre el trabajo deliberativo.

Estos hallazgos respaldan conclusiones previas de investigadores como Xavier Coller, quien, a partir de encuestas y entrevistas a representantes políticos, ya advertía la existencia de una “teatralización de la política” en España.

¿Qué factores explican este viraje? Nuevos actores y nuevos formatos

Los autores vinculan la aceleración de la teatralización, desde 2017, con dos fenómenos contemporáneos: la aparición de nuevos partidos en el Congreso (como Podemos y Ciudadanos, y más tarde Vox en 2019) y la explosión del contenido político en redes sociales. En 2016 ocurrieron hitos internacionales —el voto por el Brexit y la elección de Donald Trump— que marcaron una era de campañas políticas intensivas en redes y con escasa moderación del contenido.

Aunque el estudio no establece una relación causal directa entre la actividad en redes y la teatralización parlamentaria, sí plantea mecanismos plausibles. Los formatos y algoritmos de las plataformas tienden a privilegiar contenido polarizante y mensajes sencillos que captan la atención con rapidez. Como apunta David Arroyo, investigador del CSIC: “Las promesas fáciles y rápidas tienen especial viralidad en entornos con bajo control de moderación… y las redes sociales son muy dadas a eso”.

Viralidad, polarización y representación

La búsqueda de viralidad incentiva mensajes simplificados y confrontativos que funcionan bien en términos de alcance pero empobrecen la calidad del debate público. Berta Chulvi, profesora de Psicología Social en la Universitat de València, sintetiza la preocupación central: “El conflicto que se escenifica en las redes sociales se ha contagiado al Parlamento, de forma que está cambiando la representación que tienen los políticos de su propia tarea. Las redes sociales han encumbrado el conflicto como estrategia comunicacional”.

Esta dinámica tiene efectos sobre la representación política: al priorizar la confrontación, se reduce el incentivo para buscar acuerdos amplios y se puede erosionar la capacidad del parlamento de transformar el pluralismo en políticas públicas efectivas. Los autores advierten que, cuando la división reporta rédito comunicacional, tender puentes deja de ser la opción con mayor retorno político.

Relevancia y lecciones para América Latina

Aunque el estudio se centra en España, su diagnóstico es pertinente para América Latina. En la región también se observan fenómenos de fragmentación partidaria, fuertes audiencias en redes sociales y debates públicos polarizados transmitidos por plataformas digitales. Para legisladores y tomadores de decisión latinoamericanos, los hallazgos sugieren varios retos:

  • Recuperar espacios y prácticas deliberativas (equivalentes a las comisiones) donde predomine el análisis técnico y el acuerdo sobre la exposición pública.
  • Diseñar incentivos institucionales que favorezcan la búsqueda de consensos más allá del rendimiento comunicacional inmediato.
  • Considerar medidas de alfabetización mediática para que la audiencia entienda mejor los formatos y límites de las redes sociales.

No se trata de demonizar las plataformas: amplifican la participación y acercan la política a públicos que antes no la consumían. Pero sí obligan a repensar cómo se preservan la calidad del debate y la capacidad de gobernar en contextos mediáticos acelerados.

Tecnología y política: el papel de la analítica del lenguaje

El propio estudio es un ejemplo de cómo las herramientas de procesamiento del lenguaje natural —la misma familia tecnológica que impulsa muchos modelos de inteligencia artificial— permiten cuantificar tendencias en el discurso público a gran escala. Estas técnicas ayudan a detectar cambios de tono, polarización y emoción en corpus textuales extensos, lo que puede aportar a equipos parlamentarios, observatorios y medios indicadores más precisos para evaluar el clima político.

No obstante, la aplicación de estas herramientas debe manejarse con cuidado: los índices automáticos de ira o negatividad requieren calibración cultural y contextual para evitar interpretaciones simplistas.

Conclusión: más atención, menos deliberación

El estudio de la Universitat de València y el CSIC no sólo documenta un cambio en el lenguaje del Parlamento español: pone en evidencia una interacción compleja entre nuevos actores políticos, dinámicas mediáticas y tecnología. La teatralización creciente del pleno refleja cómo la lógica de las redes —atención, viralidad y polarización— puede permear las instituciones representativas.

Para quienes gobiernan y para quienes observan la política desde América Latina, el reto es doble: aprovechar la mayor participación que traen las plataformas digitales sin sacrificar los mecanismos que permiten convertir la pluralidad en políticas públicas eficaces. Recuperar espacios de deliberación técnica y crear incentivos para el acuerdo serán pasos claves si se quiere contrarrestar la deriva performativa del debate público.

Fuente original: El Pais IA