Por qué tantos futbolistas cortan sus calcetas en el Mundial 2026 (y qué dice la ciencia)
Cortar las calcetas se ha vuelto un gesto recurrente en el Mundial 2026 y en torneos previos. Aunque los jugadores dicen aliviar presión y ganar comodidad, no hay pruebas firmes de que mejore el rendimiento.
Una imagen repetida en el Mundial
En varias transmisiones del Mundial 2026 aparece la misma escena: futbolistas saltan al campo con agujeros o cortes en la zona de la pantorrilla de sus calcetas. En redes sociales se multiplican teorías: desde que es un truco para evitar calambres hasta que aporta una ventaja competitiva en velocidad o estabilidad. La costumbre no es nueva: ya se había visto en Eurocopas, Juegos Olímpicos y otros torneos internacionales en la última década.
Cómo están hechas las calcetas profesionales y por qué aprietan
Las calcetas de fútbol profesionales se diseñan para quedar ceñidas al muslo y mantener las espinilleras en su sitio. Además cumplen funciones útiles: soporte del tobillo, control de la humedad y reducción del movimiento del pie dentro del calzado para mejorar la estabilidad. Los materiales predominantes son fibras sintéticas —poliéster, nylon y elastano— que ofrecen resistencia y elasticidad.
Ese ajuste intencional puede convertirse en problema. Varios jugadores se han quejado de hormigueo, entumecimiento o sensación de presión en la parte posterior de la pierna. Cuando la sensación es intensa, algunos cortan la calceta durante el partido para “liberar tensión” y seguir compitiendo más cómodos.
Qué dice la biomecánica: el músculo que cambia de volumen
Hay una base biomecánica para la molestia. El músculo más grande de la pantorrilla se contrae repetidamente durante sprints, aceleraciones y cambios de dirección; al hacerlo aumenta su grosor temporalmente. Ese volumen fluctúa miles de veces en un partido. Si la calceta aplica una compresión constante, la expansión del músculo puede crear sensación de presión o restricción, y para algunos jugadores esa incomodidad resulta lo suficientemente molesta como para cortar la prenda.
La evidencia científica: pocos datos a favor de los cortes
A día de hoy no existen estudios que muestren que hacer agujeros en las calcetas mejore el rendimiento, reduzca calambres o prevenga lesiones. De hecho, la mayoría de la investigación sobre prendas de compresión indica que, cuando están bien diseñadas y ajustadas, pueden ayudar a limitar la inflamación muscular tras esfuerzos intensos y favorecer la recuperación.
Eso no prueba que todas las calcetas sean cómodas para todos los cuerpos. La investigación tiende a evaluar efectos generales de la compresión; la experiencia individual puede variar considerablemente según anatomía, ajuste, y sensibilidad personal.
¿Es psicológico? El papel de la percepción y la confianza
Ante la ausencia de evidencia fisiológica, muchos especialistas apuntan al factor perceptual. En el alto rendimiento, la comodidad influye en la confianza. Si un jugador siente que una prenda le limita, esa molestia puede condicionar su técnica, su agresividad al disputar un balón o su voluntad para acelerar. Quitar la fuente de incomodidad —aunque solo sea percibida— puede traducirse en una mayor sensación de libertad para moverse, sin que existan cambios medibles en fisiología o rendimiento.
De este modo, la práctica se parece a otros rituales deportivos: su valor reside en el alivio subjetivo y en la seguridad psicológica que proporciona al atleta.
Reglas y límites: qué permite el reglamento
Las normas del juego permiten cierto grado de modificación en el equipamiento siempre que la seguridad no se vea comprometida y las espinilleras sigan cubiertas. Por eso, a diferencia de otras prendas que no deben estar dañadas, las calcetas se pueden adaptar en la cancha mientras cumplan esas condiciones.
Relevancia para equipos y decisiones en América Latina
En la región latinoamericana, donde la diversidad de cuerpos y la logística de suministros pueden provocar desafíos de tallaje y adaptación de uniformes, la discusión sobre el ajuste de las calcetas es relevante. Clubes y selecciones pueden ver en este fenómeno una señal de que conviene revisar el tallaje, probar distintos proveedores o considerar opciones de producción más personalizadas para evitar molestias que afecten la experiencia del jugador.
La práctica extendida a nivel profesional también refleja que la preocupación no es exclusiva de elite: jugadores de ligas locales que reciben material de fábrica pueden experimentar los mismos problemas de ajuste.
Qué pueden hacer clubes y jugadores (sin inventar soluciones milagrosas)
- Revisar el tallaje y la variedad de medidas ofrecidas por los proveedores para que los equipos tengan alternativas que se ajusten mejor a distintos perfiles corporales.
- Evaluar el material y el patrón de compresión con los preparadores físicos y médicos del club; a veces pequeños cambios en la densidad del tejido o el acabado pueden mejorar la sensación de confort.
- Consultar con profesionales de medicina deportiva ante sensaciones persistentes de hormigueo o entumecimiento, ya que podrían indicar problemas de circulación o nerviosos que merezcan atención.
Estas medidas no garantizan que los cortes desaparezcan como práctica, pero ayudan a abordar la causa real de la incomodidad cuando existe.
Conclusión: moda, higiene mental o necesidad real
Cortar las calcetas es un gesto que combina experiencia acumulada, comodidad personal y efectos psicológicos. La ciencia no ha demostrado una ventaja fisiológica clara ni menor riesgo de lesión por realizar estos cortes. Sin embargo, la sensación de alivio que reportan jugadores es real y, en el contexto del deporte de alto rendimiento, esa percepción puede traducirse en mayor confianza en la cancha.
Probablemente la costumbre continuará mientras persistan calcetas que algunos jugadores consideran demasiado restrictivas. Para las estructuras deportivas en América Latina, el fenómeno es una invitación a prestar atención al ajuste del equipamiento y a mantener diálogo entre jugadores, preparadores y proveedores para mejorar la comodidad sin perder la seguridad necesaria en el juego.
Fuente original: Wired