LightSound: cómo un dispositivo transforma la luz en sonido para que las personas ciegas vivan el eclipse
El sistema LightSound traduce cambios de luz en variaciones sonoras y térmicas para que las personas invidentes sigan un eclipse. Un equipo en España ha reproducido el aparato y organizará espacios inclusivos con talleres y distribución gratuita.
Un eclipse que debe ser para todos
El próximo eclipse no solo será un espectáculo visual: gracias a la sonificación de la luz, también podrá ser sentido por personas ciegas. Un dispositivo llamado LightSound, originalmente desarrollado en Harvard en 2017, convierte la intensidad lumínica en sonido variable. Investigadores del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC) y de la Universidad Autónoma de Barcelona replicaron el aparato y promoverán espacios inclusivos donde las personas invidentes podrán seguir el fenómeno acompañado de talleres y materiales táctiles.
El trabajo del equipo español surge de la convicción de que eventos astronómicos masivos deben ser accesibles. Según los responsables del proyecto, millones de personas seguirán el eclipse, y el colectivo de personas invidentes también merece vivir la experiencia en igualdad de condiciones.
Cómo funciona LightSound
LightSound utiliza un sensor de luz que traduce variaciones de intensidad en sonido. Cuando la luz es intensa, el timbre es agudo, similar al de una flauta; a medida que el cielo oscurece, el tono desciende y adquiere una sonoridad más grave, parecida a un clarinete, hasta desvanecerse en la totalidad.
El dispositivo es compacto —unos 10 por 15 centímetros— y puede conectarse a un altavoz para compartir la experiencia en grupo o a auriculares para una experiencia individual. Además de la señal auditiva, el eclipse produce una sensación térmica: la temperatura puede bajar entre cinco y seis grados, una señal que también perciben las personas a través de la piel y que complementa la percepción sonora.
La iniciativa en España: replicar y repartir
Con financiación de la Sociedad Española de Astronomía y la Fundación Española de Ciencia y Tecnología, el equipo del ICE logró reunir recursos para construir 100 dispositivos. La fabricación fue comunitaria: ingenieros voluntarios montaron las unidades en una jornada en la sede del instituto.
El grupo, compuesto por alrededor de una decena de personas, coordinó además la colaboración con administraciones y asociaciones para garantizar espacios de observación inclusivos. En Cataluña se habilitarán diez puntos inclusivos, con un espacio de sonificación en Reus dispuesto junto al Ayuntamiento y en cooperación con la asociación Astrodiversitat. También se han previsto puntos en Aragón y Cantabria, así como en el punto oficial del Gobierno central en el Centro Astronómico de Yebes (Guadalajara).
Para complementar la experiencia sensorial, el equipo ha realizado charlas y talleres con la asociación Once, incorporando materiales táctiles sobre eclipses, y ha desarrollado actividades dirigidas a escuelas y público general.
De Harvard a la difusión global
Allison Bieryla, investigadora de la Universidad de Harvard, fue la creadora original del LightSound. Su motivación surgió al buscar formas de hacer accesibles los laboratorios y la astronomía para estudiantes ciegos. La idea de sonificar datos de luz y convertirlos en sonido evolucionó desde un prototipo con apenas tres unidades en 2017 hasta una red mucho mayor: en 2019 ya contaban con 20 aparatos, en 2020 llegaron a 100 y en 2024 cerca de mil.
El diseño de LightSound es de código abierto, lo que facilita que equipos en distintos países repliquen el prototipo. Harvard y sus colaboradores han establecido contactos con grupos en regiones donde habrá eclipses, incluidos Chile y Argentina, así como otros lugares del mundo como Sudáfrica, Malasia e Islandia.
Más que una experiencia: datos y mapas sonoros
El proyecto español no se limita a la distribución de dispositivos. Los investigadores planean conectar las unidades a ordenadores para registrar y almacenar los datos de intensidad lumínica durante el eclipse. Con esas trazas será posible analizar diferencias locales y construir lo que llaman un “mapa de sonido”: una representación de cómo cambia la sonificación en distintos puntos de la trayectoria del eclipse.
Esta aproximación ya dio resultados interesantes en el pasado: en el eclipse de 2019 en Suramérica se elaboró un mapa de sonido que mostró variaciones incluso en áreas nubladas, donde la sonificación registraba un perfil diferente. Ese tipo de información no solo es útil para la experiencia sensorial, sino que también puede aportar datos científicos sobre las condiciones atmosféricas y las variaciones locales durante el fenómeno.
Impacto social y educativo
La respuesta de las comunidades con discapacidad visual ha sido muy positiva. Muchas personas ciegas explicaban sentirse excluidas de eventos astronómicos por la creencia de que la experiencia está reservada a la vista. LightSound demuestra que el eclipse puede experimentarse desde otros sentidos, reforzando la idea de que la accesibilidad es una oportunidad para enriquecer la divulgación científica.
En España, la articulación entre entidades científicas, asociaciones de personas con discapacidad y administraciones públicas ha permitido combinar la experiencia sensorial con actividades formativas: talleres en escuelas, charlas divulgativas y materiales táctiles que situen el eclipse en contexto.
Relevancia y oportunidades para América Latina
Para países latinoamericanos, la iniciativa ofrece varias lecciones prácticas. Primero, el carácter de código abierto de LightSound facilita su reproducción local si hay disponibilidad de piezas y voluntariado técnico para el montaje. Segundo, la combinación de sonificación, señal térmica y materiales táctiles conforma un paquete educativo replicable en eventos astronómicos y ferias de ciencia.
En la región ya hubo experiencias previas: el mapa de sonido de 2019 en Suramérica mostró que la sonificación puede aportar datos valiosos incluso cuando la visibilidad es limitada por nubosidad. Grupos académicos y asociaciones en Chile y Argentina han mostrado interés en el proyecto, lo que podría facilitar colaboraciones futuras para la implementación de observatorios inclusivos en la región.
Próximos pasos y conclusiones
La propuesta del equipo español apunta a extender la red de dispositivos por la franja de totalidad, desde Galicia a Cataluña, para comparar variaciones locales y consolidar un mapa de sonido del eclipse. Más allá de la geografía concreta del evento, el proyecto es un ejemplo de cómo la tecnología abierta, el voluntariado y la cooperación institucional pueden convertir un fenómeno masivo en una experiencia inclusiva y científicamente enriquecedora.
LightSound no solo abre el eclipse a quienes no pueden verlo: también plantea nuevos modos de registrar y entender fenómenos astronómicos desde la sonificación. Para América Latina, donde la tradición de observación popular y comunitaria es fuerte, la réplica y adaptación de iniciativas como esta pueden ampliar la participación ciudadana en ciencia y fortalecer la accesibilidad en actividades astronómicas y educativas.
Fuente original: El Pais IA