Krem-1: el pozo de Pemex que lleva meses ardiendo y por qué importa para Veracruz

El incendio del pozo exploratorio Krem-1, en Las Choapas, Veracruz, comenzó el 5 de marzo y aún no se extingue porque la prioridad técnica es controlar el flujo desde el subsuelo. El siniestro ha provocado daños ambientales y afectaciones a comunidades cercanas.

Por Redaccion TD
Krem-1: el pozo de Pemex que lleva meses ardiendo y por qué importa para Veracruz

Panorama general

El incendio del pozo exploratorio Krem-1, operado por Petróleos Mexicanos (Pemex) en Las Choapas, Veracruz, comenzó el 5 de marzo durante labores de perforación y lleva más de cuatro meses con llamas activas. Aunque las autoridades afirman que el incidente está controlado y por eso no aparece en los conteos activos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), su duración y los daños reportados lo convierten en un caso distinto a los incendios forestales convencionales.

En el contexto nacional, la Conafor registró más de 5,000 incendios en lo que va del 2026, y el verano hasta el 26 de julio había sido relativamente tranquilo con solo un incendio forestal activo; aun así, Krem-1 destaca por su naturaleza industrial, su origen en actividades de perforación y sus implicaciones ambientales y sociales.

Qué es el pozo Krem-1

Krem-1 es un pozo exploratorio de Pemex perforado para evaluar la presencia y el potencial comercial de hidrocarburos en el subsuelo de la región. Durante las operaciones, el pozo alcanzó una profundidad de 3,336 metros. Como en otros pozos exploratorios, su propósito principal era obtener datos geológicos y de producción antes de decidir un posible desarrollo del yacimiento.

Cómo se originó el incendio

Según los comunicados oficiales de Pemex, el 5 de marzo, cuando la perforación estaba a 3,336 metros, se presentó un flujo inesperado de gas desde el subsuelo. En respuesta, los operadores cerraron el pozo y desviaron el gas hacia el sistema de flare (quemador), diseñado para liberar y quemar gas de forma controlada en contingencias.

Posteriormente se reportó una fuga en conexiones superficiales y la ignición del gas acumulado, lo que provocó el incendio del equipo de perforación. Pemex evacuó al personal de forma preventiva, informó que no hubo lesionados y activó labores de respuesta para controlar la emergencia y estabilizar el pozo.

Por qué sigue ardiendo: la técnica detrás del fuego persistente

A diferencia de un incendio superficial que puede extinguirse con agua o retardantes, el problema en Krem-1 es el flujo continuo de fluidos desde el subsuelo. Apagar las llamas sin haber controlado la fuente habría podido provocar acumulaciones peligrosas de gas y aumentar el riesgo de explosiones mayores.

Por eso las tareas se han centrado en intervenciones técnicas complejas: construir infraestructura de apoyo, retirar componentes dañados por el fuego, cortar partes del cabezal con tecnología especializada y preparar la instalación de un nuevo sistema de válvulas y tuberías. Solo después de instalar equipo de control seguro sería posible cerrar definitivamente el pozo y proceder al taponamiento.

Pemex informó en junio y julio que los trabajos seguían enfocados en remover equipos dañados, reacondicionar la boca del pozo e instalar un sistema de control. La empresa también señaló que el área circundante permanece bajo monitoreo permanente para medir la presencia de gas y niveles de explosividad; en sus reportes indicaron que no se han detectado niveles críticos y que el flujo observado en cierto punto era de agua en fase líquida y vapor.

Responsabilidad y comunicación de Pemex

Hasta ahora Pemex no ha señalado públicamente que una falla humana, un desperfecto de equipo específico o un acto externo sean la causa definitiva del incendio; sus comunicados describen la secuencia técnica de los hechos. No obstante, un representante de la empresa, César Raúl Ojeda Zubieta, gerente de Responsabilidad Social, reconoció que “Pemex tiene responsabilidad y tiene que responder ante lo que hemos ocasionado”.

No se han divulgado conclusiones periciales completas ni sanciones públicas en los comunicados sobre labores de control y remediación. La ausencia de informes forenses concluyentes ha alimentado la demanda de transparencia por parte de comunidades y organizaciones ambientales.

Impactos ambientales y sociales reportados

Organizaciones como la Alianza Mexicana Contra el Fracking y Greenpeace, apoyadas en un informe de CartoCrítica, estiman que en más de cuatro meses de combustión se han quemado cerca de 252 millones de metros cúbicos de gas, lo que equivaldría a unas 500,000 toneladas de CO2. También reportan afectaciones en aproximadamente 270 hectáreas y un alcance que incluye al menos 29 comunidades en la región de Las Choapas.

Además de la emisión de gas efecto invernadero, hay reportes sobre contaminación de cuerpos de agua como el arroyo Armadillo, mortalidad de ganado y animales de traspatio, pérdida de cultivos, árboles frutales y pastizales. Las emisiones de combustión también pueden contener contaminantes peligrosos como partículas finas, benceno, tolueno y compuestos orgánicos volátiles.

Habitantes de comunidades cercanas han denunciado síntomas de salud vinculados al humo y gases: dolores de cabeza, náuseas, vómitos, irritación ocular, problemas respiratorios e insomnio. También se han documentado pérdidas económicas por la muerte de animales y el deterioro de tierras productivas.

Por qué este caso importa para la región

Krem-1 no es solo un incidente técnico: es un ejemplo de cómo fallas o contingencias en la industria petrolera pueden traducirse en impactos ambientales y sociales sostenidos. Para las comunidades rurales del sur de Veracruz, la salud, la seguridad alimentaria y los medios de vida están directamente afectados. Para Pemex y las autoridades, plantea preguntas sobre protocolos, mantenimiento de equipos críticos y comunicación pública.

Además, en un contexto latinoamericano donde la dependencia de la industria de hidrocarburos sigue siendo relevante para muchas economías, este tipo de eventos subraya la importancia de planes de contingencia robustos, supervisión independiente y mecanismos de compensación y remediación claros para las poblaciones afectadas.

Qué sigue y qué pueden esperar las comunidades

Técnicamente, la prioridad es controlar y detener el flujo desde el subsuelo, instalar un sistema de control seguro y taponar el pozo. Solo con la fuente cerrada será posible extinguir el fuego de forma segura y avanzar en la remediación ambiental.

En el corto plazo, las comunidades y organizaciones continuarán reclamando transparencia en los informes técnicos y mediciones independientes de calidad del aire y del agua. A mediano plazo será necesario evaluar daños a la salud y al entorno productivo, así como diseñar planes de reparación y compensación que atiendan pérdidas económicas y restauración ambiental.

Conclusión

El incendio del pozo Krem-1 muestra por qué algunos siniestros industriales no se resuelven en días: la intervención debe ser técnica y priorizar la seguridad. Mientras Pemex trabaja en controlar la fuente y sellar el pozo, las comunidades de Las Choapas y las organizaciones ambientales piden información clara, monitoreo independiente y medidas de reparación. El caso también plantea lecciones sobre prevención y gestión de riesgos en la industria petrolera, relevantes para otras regiones de México y América Latina que enfrentan retos similares.

Fuente original: Wired