Por qué los jóvenes deben ayudar a moldear el futuro de la IA
El reporte de Google (realizado con Livity) revela que los jóvenes ya usan IA y están preocupados por desinformación y la pérdida de confianza en la información digital. Más que protección, piden participación activa en decisiones sobre diseño y regulación.
Introducción
El debate público sobre la inteligencia artificial suele presentar a la generación más joven como meros usuarios que deberán adaptarse a un futuro que otros construirán. El informe 2026 de Google, elaborado con la consultora juvenil Livity y presentado por My Life My Say, ofrece una lectura distinta: los jóvenes no esperan pasivamente a la IA; ya interactúan con ella y quieren formar parte de su diseño y gobernanza.
Dan Lawes, CEO de My Life My Say, destaca en la nota editorial que, para muchos jóvenes, la IA no es una promesa lejana sino una realidad cotidiana que influye en cómo aprenden, crean y participan en la esfera pública. Este artículo resume las ideas centrales del informe y plantea por qué son relevantes para responsables de políticas, empresas tecnológicas y líderes en América Latina.
Qué observó el informe
El estudio, centrado en adolescentes del Reino Unido, encontró que los jóvenes usan modelos y herramientas de IA para tareas educativas, creatividad y resolución de problemas. Al mismo tiempo, muestran una conciencia crítica sobre los riesgos: desde la desinformación y el contenido manipulado hasta una creciente desconfianza en la información en línea.
Más allá de hábitos de uso, lo más relevante es la posición ética y cívica de la juventud: los jóvenes cuestionan no sólo cómo funciona la IA, sino quién decide sus límites y con qué valores se construye. Esa pregunta trasciende lo técnico y entra en el terreno de la democracia, la responsabilidad y la rendición de cuentas.
Jóvenes como actores, no como víctimas
Una idea recurrente del informe es que los jóvenes no piden únicamente protección. Quieren participación. No solicitan un asiento a la mesa porque afirmen tener todas las respuestas; lo piden porque saben que las decisiones actuales tendrán efectos duraderos en sus derechos, oportunidades y vida cotidiana.
Reconocer a los jóvenes como stakeholders implica cambios en la manera de diseñar políticas públicas y productos tecnológicos: consultas auténticas, procesos de co-diseño y mecanismos de participación real que trasciendan la retórica de la “involucración” simbólica.
Riesgos que preocupan a la próxima generación
El documento identifica varias preocupaciones que los jóvenes expresan con claridad:
- Misinformación y contenido manipulado: la habilidad de la IA para generar textos, imágenes y audio que parecen reales complica la distinción entre hecho y ficción.
- Erosión de la confianza: la percepción de que la información en línea es menos fiable afecta la participación cívica y la formación de opinión.
- Falta de control sobre decisiones algorítmicas: interrogantes sobre quién diseña los sistemas y con qué objetivos.
Estas preocupaciones no son únicamente técnicas; impactan la calidad del debate público y la salud de las democracias.
¿Qué están pidiendo los jóvenes?
Según el informe, la juventud demanda una respuesta más ambiciosa que la protección pasiva. Plantean la necesidad de:
- Ser incluidos en procesos de diseño y gobernanza.
- Definir valores y límites que orienten el desarrollo de tecnologías.
- Contar con herramientas de alfabetización digital que les permitan entender y cuestionar sistemas algorítmicos.
Este enfoque sugiere que las políticas de IA deben combinar medidas regulatorias con iniciativas educativas y mecanismos de participación ciudadana específicos para jóvenes.
Relevancia para América Latina
Aunque el estudio se centra en el Reino Unido, su mensaje tiene implicaciones directas para América Latina. Nuestra región enfrenta retos comunes: brechas en educación digital, ecosistemas regulatorios en evolución y desigualdades en acceso a tecnología. Incorporar la voz juvenil podría ayudar a diseñar soluciones más inclusivas y contextualizadas.
En contextos latinoamericanos, la participación juvenil puede contribuir a:
- Adaptar la alfabetización digital a realidades lingüísticas y culturales diversas.
- Priorizar problemas locales, como manipulación de información en procesos electorales o impacto en mercados laborales juveniles.
- Promover modelos de gobernanza participativa que reduzcan la sensación de imposición tecnológica desde el exterior.
No se trata de exportar un modelo, sino de aprovechar la energía y la perspectiva crítica de la juventud para orientar políticas públicas y prácticas empresariales.
Retos para gobiernos y empresas
El informe plantea un desafío práctico: ¿están las instituciones dispuestas a abrir espacios reales de participación juvenil? La inclusión exige más que consultas ocasionales; requiere mecanismos formales, recursos y disposición a ceder poder en la toma de decisiones.
Para las empresas tecnológicas, la lección es similar: integrar usuarios jóvenes en procesos de diseño no es solo una cuestión de cumplimiento social, sino una estrategia para ganar legitimidad y confianza. Sistemas más transparentes y explicables, así como canales de retroalimentación efectivos, son pasos indispensables.
¿Qué pasos concretos pueden tomarse?
Si bien el informe no prescribe medidas técnicas detalladas, su énfasis en la participación sugiere algunas líneas de acción aplicables:
- Diseñar programas de co-creación donde jóvenes colaboren con desarrolladores y reguladores.
- Incluir representación juvenil en comités consultivos de políticas públicas sobre IA.
- Fomentar la educación crítica sobre IA en currículos escolares y programas extracurriculares.
- Crear espacios de laboratorio ciudadano donde se prueben soluciones tecnológicas con supervisión y evaluación participativa.
Estos pasos ayudan a traducir el reclamo de participación en prácticas concretas que mejoren la gobernanza y la aceptación social de la IA.
Conclusión
El informe 2026 de Google y Livity deja claro algo que debería ser obvio pero aún no está generalizado: los jóvenes no son meros destinatarios de la tecnología, sino actores clave en su configuración. Ignorarlos equivale a tomar decisiones sobre el futuro sin consultar a quienes vivirán esas consecuencias.
Para América Latina, la invitación es doble: reconocer la capacidad crítica de la juventud y crear las condiciones institucionales para su participación efectiva. Si gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil responden, la región puede construir ecosistemas de IA más justos, transparentes y alineados con valores democráticos.
El desafío ahora es práctico: convertir la demanda de participación en procesos reales y sostenibles. No es solamente una cuestión de confianza: es una cuestión de legitimidad democrática.
Fuente original: Google AI Blog