IA para el bien: quiénes mandan en la nueva comisión global y qué implica para América Latina
La Unión Internacional de Telecomunicaciones presentó la Comisión Global de Inteligencia Artificial para el Bien con 44 miembros, donde predominan empresas tecnológicas. Analizamos quiénes están, quiénes faltan y qué significa esto para la gobernanza de la IA en países en desarrollo, incluida América Latina.
Qué es la Comisión Global de Inteligencia Artificial para el Bien
El 2 de julio la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) anunció la creación de la Comisión Global de Inteligencia Artificial para el Bien (AI for Good Global Commission), un nuevo foro pensado para discutir el futuro de la IA. Su reunión inaugural está programada para el 8 de julio, dentro de la Cumbre Mundial de IA para el Bien, que se celebra del 7 al 10 de julio en Ginebra.
La comisión agrupa a 44 integrantes: presidentes y ministros, representantes de organismos multilaterales y líderes empresariales vinculados a piezas críticas de la cadena tecnológica, como chips, servicios de nube y modelos avanzados. Entre los copresidentes figuran Paul Kagame, presidente de Ruanda, y Marc Benioff, CEO de Salesforce. En la lista de participantes aparecen figuras como Jensen Huang (Nvidia), Andy Jassy (Amazon), Brad Smith (Microsoft), Jack Clark (Anthropic) y Aidan Gomez (Cohere).
Composición: predominio del sector privado
Un primer recuento —a partir de los cargos e instituciones publicados por la UIT— muestra que de los 44 miembros fundadores, 27 representan empresas o fondos de inversión; ocho corresponden a gobiernos; siete a organismos internacionales y dos a fundaciones u organizaciones sin fines de lucro. Es decir, casi dos terceras partes de la comisión provienen del sector privado.
Esa concentración llama la atención por el mandato declarado de la propia UIT: ampliar el acceso a la IA, fortalecer la confianza pública en la tecnología y encontrar vías prácticas para que contribuya a resolver desafíos sociales y económicos, “garantizando al mismo tiempo la participación de los países en desarrollo”.
Cómo se diferencia del Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA de la ONU
La Comisión de la UIT coincide en tiempo y espacio con otro proceso internacional: el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA, creado por la Asamblea General de la ONU mediante la Resolución 79/325. El Diálogo Global —celebrado los días 6 y 7 de julio en Ginebra— es un espacio amplio para que Estados miembros, academia, empresas, sociedad civil y la comunidad técnica discutan cooperación internacional, riesgos y gobernanza de la IA. Entre sus ejes están el acceso, los derechos humanos, la transparencia, la rendición de cuentas y la supervisión humana. La ONU ha señalado que, “por primera vez, todos los países tienen un lugar en la mesa del debate sobre IA”.
La comisión de la UIT opera desde otra óptica: reúne a quienes desarrollan tecnología, la implementan a escala y diseñan políticas públicas desde sus instituciones, lo que la convierte en un foro más centrado en actores con capacidad de despliegue y producción tecnológica.
Por qué importa la composición: recursos y concentración tecnológica
El debate sobre quién participa no es meramente formal. En la apertura del primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió sobre la concentración de recursos clave: el cómputo, los datos y el talento que sustentan los sistemas más avanzados están concentrados en “un puñado de empresas” y países. Además, señaló que muchas naciones han tenido poco margen para participar en decisiones que afectarán su futuro.
La UIT también apunta a una brecha de acceso: alrededor de 2.200 millones de personas permanecen sin conexión a internet, lo que deja a una porción significativa de la población mundial fuera de los beneficios asociados al desarrollo de la IA. En ese contexto, la presencia mayoritaria de empresas tecnológicas y fondos en una comisión con ambiciones globales plantea preguntas sobre equilibrios de poder, prioridades y gobernanza.
Quiénes están —y qué sectores representan
La nómina oficial incluye actores de distintas capas de la economía digital: desarrolladores de hardware y software (Nvidia, Google, Anthropic, Cohere), proveedores de nube (Amazon, Microsoft), grandes operadores y fabricantes de telecomunicaciones (Vodafone, Orange, MTN, Bharti, ZTE), consultoras e industriales (Accenture, FedEx, Adecco, ArcelorMittal), farmacéuticas (Pfizer, Roche) y grupos empresariales e inversores (Reliance Industries, Grab, Fusion Fund, Social Capital).
Esa diversidad sectorial puede enriquecer la discusión técnica y de despliegue, pero también subraya que las voces con recursos para escalar soluciones estarán en una posición privilegiada al definir prioridades.
Quiénes no aparecen en la lista pública
Según la información divulgada por la UIT, faltan representantes visibles de organizaciones especializadas en derechos digitales, sindicatos o asociaciones de trabajadores de datos. Esa ausencia ha sido señalada por actores de la sociedad civil que piden contrapesos a la influencia empresarial en la definición de estándares y políticas.
Además, el anuncio de la UIT no detalla procesos clave: cómo se tomarán las decisiones internas de la comisión, si existirán reglas explícitas sobre conflictos de interés, qué criterios se usarán para incorporar nuevos miembros ni qué indicadores públicos permitirán evaluar compromisos y resultados.
Implicaciones para América Latina
Para países de América Latina, la comisión plantea oportunidades y riesgos. Por un lado, un foro que reúna a líderes globales puede facilitar acceso a colaboraciones, inversiones y proyectos de implementación que impulsen servicios públicos y privados basados en IA. Por otro, la preponderancia de empresas con capacidad de cómputo y datos fuera de la región puede reproducir dependencias: muchos gobiernos y empresas latinoamericanas ya confían en proveedores extranjeros de nube y herramientas de IA para operar servicios críticos.
La falta de claridad sobre reglas de gobernanza y conflicto de intereses aumenta la urgencia de que gobiernos y sociedad civil de la región participen activamente en los espacios multilaterales, tanto en el Diálogo Global de la ONU como en instancias vinculadas a la UIT, para defender marcos que protejan derechos, promuevan competitividad local y eviten que decisiones técnicas terminen definiendo políticas públicas sin suficiente supervisión democrática.
Qué queda por resolverse
La creación de la Comisión Global de IA para el Bien marca un paso importante en la institucionalización de debates sobre IA a escala internacional, pero abre varias preguntas sin respuesta: cómo se equilibrarán los intereses del sector privado con los de países en desarrollo; qué mecanismos de transparencia y rendición de cuentas tendrá la comisión; y cómo se integrarán voces de la sociedad civil, sindicatos y colectivos de derechos digitales.
Mientras tanto, algunos líderes han propuesto ideas novedosas. Por ejemplo, se ha mencionado la creación de figuras jurídicas para regular entidades operadas por IA o robots, como propuso el presidente de Argentina en foros recientes. Pero la forma concreta de estas propuestas y su incorporación en acuerdos multilaterales permanecen por definirse.
Conclusión
La nueva comisión de la UIT puede convertirse en un espacio útil para impulsar proyectos e iniciativas que acerquen la IA a retos sociales y económicos. Sin embargo, su eficacia y legitimidad dependerán de decisiones sobre representación, gestión de conflictos de interés y mecanismos de transparencia. Para América Latina, el desafío inmediato es participar con voz propia en estos procesos, exigendo reglas claras que garanticen que la expansión de la IA no profundice desigualdades existentes, sino que contribuya a cerrar brechas de acceso y capacidad técnica.
La semana de cooperación digital en Ginebra —con el Diálogo Global y la Cumbre Mundial de IA para el Bien— será una prueba temprana de cómo se articulan esos equilibrios entre gobiernos, el sector privado y la sociedad civil a nivel global.
Fuente original: Wired