IA, innovación y propiedad intelectual: lecciones desde el foro global de Google

En el Global Forum on Intellectual Property, Kent Walker (Google) destacó cómo la IA está acelerando descubrimientos científicos y transformando economías, al mismo tiempo que plantea retos para las normas de propiedad intelectual. El debate se centra en balancear el acceso a herramientas de IA con la protección legítima de creadores.

Por Redaccion TD
IA, innovación y propiedad intelectual: lecciones desde el foro global de Google

Contexto: un discurso en un momento decisivo

En la apertura del Global Forum on Intellectual Property, durante Singapore IP Week 2026, Kent Walker —President of Global Affairs de Google y Alphabet— planteó el núcleo de un debate que combina tecnología, economía y derechos: cómo aprovechar el avance de la inteligencia artificial (IA) a gran escala sin sacrificar las protecciones de los creadores.

Su ponencia, titulada “The breakthrough in how we make breakthroughs: AI and the future of innovation”, subraya dos ideas centrales: el enorme progreso técnico de la IA y la necesidad de adaptar las reglas de propiedad intelectual para que la innovación y los derechos de autor convivan.

Qué ha cambiado: IA mucho más eficiente y capaz

Walker recordó que la misión de Google —organizar la información mundial y hacerla universalmente accesible y útil— entra en una nueva etapa con la IA. Los modelos más recientes, dijo, son 300 veces más eficientes que los de hace apenas dos años. No se trata solo de mejoras marginales: son saltos que permiten desplegar IA en escenarios antes inviables.

Además, los modelos actuales ya no solo predicen; pueden operar con autonomía relativa, tomar acciones en distintos entornos y corregir el rumbo cuando encuentran obstáculos. Esa capacidad transforma tanto tareas cotidianas como procesos científicos complejos.

Resultados concretos en ciencia y salud

Un ejemplo destacado es AlphaFold, el sistema de Google para predecir la estructura tridimensional de proteínas. Walker mencionó cómo investigadores de la University of Oxford usan herramientas como AlphaFold para diseñar terapias mejoradas contra la malaria, incluyendo avances en vacunas. Esto ilustra cómo la IA acelera descubrimientos y, más importante aún, cambia las formas en que se hacen los descubrimientos.

Más allá de la ciencia: IA como multiplicador económico

Walker también puso foco en aplicaciones prácticas que impactan la economía real. Narró casos como ikura, una plataforma japonesa que usa IA para ofrecer experiencias turísticas fuera de las rutas convencionales, y Aruna, una startup indonesia que ayuda a pescadores en zonas remotas a obtener precios más justos por su pesca. Son ejemplos de cómo la IA puede remover barreras logísticas y lingüísticas y acercar mercados a pequeños negocios.

Estas historias ilustran una idea central: la carrera tecnológica no la gana necesariamente quien inventa primero, sino quien despliega y adopta mejor la tecnología en contextos cotidianos.

Adopción y conducta del usuario en Asia-Pacífico

Walker citó datos sobre adopción en la región Asia-Pacífico: lugares como India e Indonesia muestran los mayores números absolutos de usuarios, mientras que ciudades como Singapur tienen niveles de adopción per cápita muy altos. Un punto relevante: el 29% de usuarios de IA en Singapur son “superusuarios” —personas que delegan tareas completas, automatizan rutinas y usan modelos de pago— frente al 12% en Estados Unidos. Esto refleja relaciones de trabajo con IA que van más allá de consultas puntuales.

Además, según la exposición, dos tercios de las personas en Asia-Pacífico son optimistas respecto a la IA, y casi la mitad de quienes la usan en el trabajo reportan ahorrar más de una hora diaria gracias a herramientas generativas. En Singapur, por ejemplo, docentes han utilizado IA en Google Workspace for Education para planificar y personalizar lecciones, liberando tiempo para enseñanza y mentoría.

Potencial económico y consideraciones de política pública

Walker citó un análisis de Oxford Economics que estima que la IA podría aportar hasta 6 billones de dólares al PIB global en la próxima década. Ese potencial no se captura automáticamente: depende de la capacidad de los países para crear entornos que permitan la adopción amplia de la tecnología, formación de talento y reglas claras sobre propiedad intelectual.

Google encargó un reporte de Oxford Economics que analiza cómo las normas de copyright influyen en cuánto valor pueden capturar los países a partir de la IA, subrayando que la política pública importa tanto como la tecnología.

Propiedad intelectual: un sistema bajo presión

El segundo gran eje del discurso fue la tensión entre innovación y protección de derechos. En el terreno de las patentes, Walker señaló que la actividad reciente ha sido extraordinaria: según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), se publicaron más nuevas solicitudes de patentes en 2024 y 2025 que en los diez años anteriores combinados.

Generative AI ha facilitado la redacción de solicitudes, y eso ha contribuido a un aumento masivo de reclamos que cubren desde arquitecturas de modelos hasta aplicaciones específicas. Google, que afirma contar con una de las carteras de patentes más grandes en IA, reconoce que no todos los reclamos serán válidos y que los sistemas de examen deben adaptarse.

En paralelo, el debate sobre derechos de autor se intensifica: cómo se usan obras existentes para entrenar modelos y cómo se protege la remuneración y el reconocimiento de creadores son preguntas abiertas que requieren equilibrio entre acceso y protección.

Relevancia para América Latina

Aunque la intervención se dio en el contexto de Asia-Pacífico, las lecciones aplican para América Latina. La región puede beneficiarse enormemente si adopta IA en procesos productivos, servicios públicos y pymes, pero eso exige políticas públicas claras: marcos regulatorios de propiedad intelectual modernos, inversión en formación digital y programas que faciliten la adopción a escala.

América Latina no necesita replicar exactamente modelos de otros mercados, pero sí debe asegurar que las reglas no impidan la difusión de la tecnología ni dejen a los creadores sin mecanismos de protección y retribución.

Hacia un equilibrio práctico

La intervención de Google en Singapore puso sobre la mesa una propuesta pragmática: es posible proteger los derechos de los creadores y, al mismo tiempo, desplegar IA con amplitud. Para ello serán clave varias acciones coordinadas por gobiernos, empresas y la academia: modernizar procesos de examen de patentes, clarificar usos legítimos en entrenamiento de modelos, promover la difusión de IA entre pymes y garantizar mecanismos de compensación para creadores cuando corresponda.

Conclusión

El avance de la IA representa una oportunidad para acelerar descubrimientos y transformar economías, pero también obliga a repensar las reglas que gobiernan la propiedad intelectual. La discusión iniciada en Singapore es un llamado a actuar: diseñar políticas que faciliten la adopción y la innovación, sin perder de vista la protección justa a quienes crean el contenido y la tecnología que alimentan estos sistemas. Para América Latina, la prioridad es construir un entorno que permita tanto la adopción masiva de IA como la protección equitativa de derechos.

Fuente original: Google AI Blog