Barreras de EE. UU. a drones y robots: ¿dónde jugará China la próxima partida?
Las nuevas restricciones de Estados Unidos a drones y robots extranjeros buscan reducir riesgos de seguridad, pero no eliminan la ventaja de escala manufacturera china. El resultado probable es un mercado global más fragmentado, con oportunidades y riesgos para América Latina.
Nuevas barreras, viejo problema
En julio y agosto recientes, Estados Unidos anunció medidas más duras sobre tecnología foránea en sectores estratégicos: limitaciones a sistemas robóticos avanzados y aranceles elevados a drones y sus componentes. Los aranceles a drones entran en vigor en septiembre, y gravámenes adicionales sobre componentes están programados para 2027. Estas decisiones forman parte de un esfuerzo mayor —y en evolución— para proteger la seguridad nacional ante la creciente adopción de equipos extranjeros.
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ya tiene desde 2021 una “Covered List” que inicialmente apuntó a equipos de telecomunicaciones y vigilancia de fabricantes como Huawei, ZTE y Hikvision. Con el tiempo la lista se amplió para incluir drones y, más recientemente, dispositivos robóticos avanzados. El foco ahora es evitar que tecnologías potencialmente sensibles se integren profundamente en infraestructuras críticas y cadenas de suministro estadounidenses.
La ventaja china: escala, costos y volumen
Aunque las medidas están dirigidas a proteger el mercado interno y ciertos activos críticos, no atacan directamente la ventaja que China ha construido en manufactura y costos. Según un informe de Counterpoint, los envíos globales de humanoides alcanzaron 22,000 unidades en la primera mitad del año, y la mayoría provino de fabricantes chinos. Además, los cinco mayores productores por volumen —AgiBot, Unitree, Galbot, UBTECH y Leju Robotics— son chinos y representaron 86% de los envíos globales en ese período.
Analistas señalan que, a diferencia de la industria de semiconductores —donde una tecnología clave puede inclinar la balanza—, la robótica combina múltiples piezas (hardware, software, integración y manufactura). Eso permite que la ventaja de escala manufacturera y la profundidad de la cadena de suministro impulsen una posición dominante. Como resumió Ankur Saxena, director de inversiones en TDK Ventures: “La diferencia es que Estados Unidos lidera en IA de frontera, software e innovación en semiconductores; China lidera en escala de manufactura, profundidad de cadena de suministro y costo.”
Soumen Mandal, analista principal en Counterpoint Research, agrega que las empresas estadounidenses operan a una escala mucho menor, mientras que los fabricantes chinos reducen costos al internalizar más partes de la cadena tecnológica y aprovechar sectores relacionados (por ejemplo, automotrices) para acelerar el desarrollo. Ejemplos citados incluyen a Unitree, que desarrolla internamente más componentes, y a automotrices como XPeng que aplican experiencia en chips y fabricación de vehículos al campo de la robótica.
¿Pueden las sanciones frenar la curva de costos?
Algunos ejecutivos y analistas advierten que las restricciones por sí solas no resuelven la cuestión económica. “You cannot sanction your way around a cost curve. You can only out-build it, and America has yet to begin making the decade-long investment that will require”, dijo Saxena. La conclusión es que sanciones y aranceles pueden proteger segmentos sensibles del mercado, pero no harán desaparecer la capacidad productiva ni la presión sobre precios que ejercen los fabricantes a gran escala.
Dos ecosistemas en formación
El mercado global de drones ofrece ya una pista de cómo podría evolucionar la robótica: se está dividiendo en, al menos, dos ecosistemas. Por un lado, uno liderado por Estados Unidos y aliados, centrado en sistemas compatibles con normativas de seguridad (por ejemplo, cumplimiento con NDAA) y en aplicaciones de defensa o infraestructura crítica. Por otro lado, un ecosistema liderado por China, orientado a producción masiva y baja relación costo-beneficio para aplicaciones civiles y comerciales.
Bentzion Levinson, fundador y CEO de Heven AeroTech, señala que es poco probable que fabricantes occidentales compitan en precio en el segmento de drones de consumo; su ventaja puede estar en sistemas de mayor alcance, autonomía y cumplimiento regulatorio. Levinson apunta además a un próximo campo de disputa tecnológica: la arquitectura energética y las cargas útiles. Las limitaciones de baterías y el diseño de sistemas energéticos serán cada vez más determinantes a medida que los drones y humanoides ganen capacidades.
Reacción de la industria estadounidense
Algunas empresas estadounidenses ven las restricciones como una medida preventiva necesaria. Agility Robotics celebró la decisión de la FCC, argumentando que ayuda a evitar que robots extranjeros se inserten en el mercado estadounidense antes de que se hayan resuelto riesgos de seguridad, como sucedió con ciertos drones. Agility destacó su humanoide Digit, diseñado y ensamblado en Estados Unidos, y pidió mantener el acceso a herramientas y tecnologías claves para continuar la investigación y el desarrollo.
¿Qué significa esto para América Latina?
Las medidas de Estados Unidos no dejan a otras regiones fuera del tablero. Analistas esperan que las compañías chinas, incluso si quedan bloqueadas en el mercado estadounidense, sigan expandiéndose internacionalmente donde las barreras regulatorias y de seguridad sean menores o donde la demanda por automatización asequible sea alta.
Para países latinoamericanos, eso abre varias posibilidades y riesgos:
- Oportunidad: la oferta de robots y drones más económicos puede acelerar la adopción de automatización en sectores con costos laborales crecientes o con déficit de mano de obra especializada (agricultura, logística, manufactura ligera). Esto podría mejorar productividad y competitividad si la regulación y capacitación acompañan la implementación.
- Riesgo: la dependencia de soluciones importadas a bajo costo puede generar vulnerabilidades en seguridad de datos, mantenimiento y control de cadenas de suministro tecnológicas. Además, adopciones sin criterios técnicos pueden limitar el desarrollo de capacidades locales.
- Estrategia regional: gobiernos y empresas de la región deberían evaluar políticas de adquisición basadas en criterios de seguridad, interoperabilidad y transferencia tecnológica, y considerar alianzas con proveedores de países aliados que ofrezcan garantías adicionales.
No se trata solo de elegir entre productos “americanos” o “chinos”: la alternativa práctica podría ser una red diversificada de proveedores aliados y locales. Iniciativas de cooperación industrial, incentivos a la manufactura regional y programas de capacitación técnica pueden ayudar a capturar el valor económico de la automatización, en lugar de solo importar equipos.
Hacia un mercado más fragmentado, pero competitivo
La suma de restricciones, ventaja de escala china y fortalezas tecnológicas estadounidenses sugiere que el futuro de la robótica y los drones será más fragmentado geopolíticamente. En la práctica, esto puede significar:
- Mercados regulados y sensibles a la seguridad dominados por proveedores de Estados Unidos y aliados.
- Mercados de volumen y precio liderados por fabricantes chinos, con expansión hacia Europa, Sudeste Asiático, Medio Oriente y regiones emergentes, incluida América Latina.
- Nuevas áreas de competencia tecnológica, como baterías, arquitectura energética y cargas útiles, donde la innovación puede desplazar temporalmente la ventaja del costo.
Para tomadores de decisión en la región, la recomendación clave es clara: diseñar políticas que equilibren acceso a soluciones asequibles con salvaguardas en seguridad y construcción de capacidades locales. Esa hoja de ruta será determinante para que la llegada masiva de robots y drones aporte productividad sin dejar expuestos a países y empresas a riesgos evitables.
Fuente original: TechCrunch AI